Entradas

Anefhop exporta su sello de calidad Hormigón Expert a Ecuador

Anefhop ha iniciado el proceso para exportar su experiencia en el sello de calidad a Ecuador. Javier Martínez de Zuazo, (Delegado de la Zona Norte de Anefhop), ha viajado al país suramericano para realizar dos auditorías a las centrales de Hormigonera Equinoccial, ubicadas en Quito, con el objetivo de certificar su proceso de fabricación según los procedimientos contemplados en el distintivo Hormigón Expert.

Para ello se ha adaptado el Distintivo de calidad desarrollado por Anefhop a la normativa ecuatoriana, en base a una serie de requisitos de seguridad, calidad y protección del medio ambiente, con el propósito de obtener la excelencia en la fabricación de hormigón preparado.

Hormigonera Equinoccial es una empresa creada en 1995 en Quito, Ecuador, cuya actividad principal es la fabricación de cemento y hormigón. Con dos plantas ubicadas en la capital y otra planta situada en Riobamba, Hormigonera Equinoccial pertenece a Unión Cementera Nacional de Ecuador (UCEM), subsidiaria de Cementos Yura (de Perú), y de propiedad del Grupo Gloria. Hormigonera Equinoccial suministra hormigón preparado (que en Ecuador se denomina hormigón premezclado), a las principales empresas constructoras, para obras de construcción o de ingeniería civil, destacando la ejecución de las obras del metro de Quito, ejecutada por la empresa constructora española ACCIONA, con un presupuesto cercano a 2.500 millones de dólares.

Recientemente, UCEM ha adquirido a la empresa Hormigones Hércules, que cuenta con tres centrales en Guayaquil (Ecuador) y una central en la provincia de Santa Elena, todas ellas en Ecuador. CEMENTOS YURA tiene a su vez 19 centrales en Perú (CONCRETOS SUPERMIX, S.A.) y nueve plantas en Bolivia (READYMIX – SOCIEDAD BOLIVIANA DE CEMENTOS, S.A.). Se prevé que el distintivo HORMGÓN EXPERT se implante de forma gradual a las diferentes centrales del Grupo Gloria.

La principal preocupación de Anefhop como asociación es garantizar la calidad de la producción de hormigón preparado, junto con la lucha contra la competencia desleal y el desarrollo de nuevas aplicaciones para el hormigón. Por ello, ha querido colaborar en la implantación del Distintivo Hormigón Expert en Ecuador, donde la normativa de calidad se rige por la de Estados Unidos, que supervisa únicamente los aspectos de producción sin incidir en otros factores como el transporte o la entrega en la obra.

Hasta la fecha no existe ninguna certificación ni distintivo de calidad que garantice la excelencia en la fabricación de hormigón preparado en Ecuador, ya que únicamente se regulan los recursos humanos a través de los títulos de formación o capacitación para desempeñar determinadas funciones.

Precisamente, fruto de las carencias que presenta este sistema de control de calidad, Anefhop y Hormigonera Equinoccial han puesto en marcha la adaptación del Distintivo Hormigón Expert, en base a tres ámbitos principales:

  • Seguridad: prioridad en el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, de los trabajadores, proveedores y visitantes de las instalaciones y reducción de riesgos en las centrales productoras, de flota de transporte y durante el suministro en la obra.
  • Calidad: control exhaustivo de fabricación y transporte, almacenamiento, análisis y procedencia de las materias primas; instrucciones de fabricación, tablas de dosificación, tarado de básculas, equipamiento del laboratorio y calibración de la prensa de ensayo de probetas.
  • Protección del medio ambiente: control desde el inicio hasta el final, protección activa del entorno, gestión ambiental por encima de las exigencias legales, preservación del suelo, optimización de la gestión de residuos, minimización de las emisiones de ruidos y polvo.

Una vez realizada la inspección de las centrales y comprobado si cumplen con los requisitos que definen Hormigón Expert, Anefhop otorgará por primera vez su distintivo de calidad en Ecuador.

“Implantar el sello en Ecuador es un paso más en nuestro Plan de Sostenibilidad que iniciamos hace ya 7 años, cuando creamos el sello con el objetivo de desarrollar plantas más sostenibles, y con ello, un sector más fuerte”, comenta Carlos Peraita, Director General de Anefhop.

Cemento, agua, áridos… y escasa obra pública

Casi un millón de resultados en Google y más de 6 millones de noticias relacionadas. El crecimiento económico es un tema que ocupa y preocupa a todos. Son numerosas las razones por las que el estado de la economía protagoniza titulares: generación de empleo, aumento del gasto o crecimiento en la demanda de bienes y servicios son algunos indicadores. Y en todos ellos, la construcción juega un papel clave.

Sin dejar de lado al PIB, indicador principal del estado de la economía y que se encuentra por debajo de los valores deseados, muchos son los expertos que acuden a los datos de obra nueva para indicar si se activan o no los mercados. Una mayor actividad constructora suele venir acompañada por un aumento de precios y una consiguiente sensación de mayor riqueza. Por lo tanto, no es de extrañar que los niveles de producción de hormigón, siendo éste uno de los materiales más utilizados en construcción, sea igualmente un indicador a tener en cuenta.

El sector del hormigón ha experimentado un crecimiento en 2017 del 15,9% en metros cúbicos vendidos (según los últimos datos estadísticos del sector). Esta cifra, que rompe con la tendencia de descensos que sufrimos desde que en 2007 estallara la crisis, encadena 3 años consecutivos de crecimiento. Sin embargo, éste podría ser el tercer y último año que arroja unos datos tan positivos, ya que las circunstancias que han provocado este crecimiento son insostenibles a corto y medio plazo.

En los últimos años, el aumento de la demanda en construcción (y por ende del hormigón) se debe fundamentalmente, al impulso de obra de edificación nueva por parte de la iniciativa privada, que se ha visto repartida de forma muy heterogénea a lo largo de la geografía nacional. Han sido las zonas más desarrolladas, desde el punto de vista del negocio, las que han despuntado con Madrid, Valencia y Barcelona representado la mitad del crecimiento total. Concentración justificada en estas localidades al ser la obra privada la que, principalmente, ha tirado del sector.

El consumo de hormigón en edificación continúa con el proceso de recuperación iniciado en 2015, donde la edificación residencial y no residencial han experimentado crecimiento; la obra civil, sin embargo, continúa estable en valores muy bajos. Respecto a la obra pública, la situación no es tan positiva como como nos gustaría. Tras la reducción de 2015 y el estancamiento de 2016, el año pasado la licitación de obra pública creció un 38 por ciento hasta los 12.875 millones de euros, (que no la ejecución que apenas creció) cifra que representa la tercera parte del volumen de 2007 o, lo que es igual, los mismos niveles de inversión de 1999.

En términos generales, se estima que la evolución, a lo largo de los últimos cinco ejercicios, apunta un relativo equilibrio entre la obra nueva y la rehabilitación, circunstancia que probablemente evidencia la debilidad de la demanda de nuevos proyectos. Además, la falta de fondos europeos, con los que se pudo contar en el pasado, está influyendo también en la inversión.

Teniendo en cuenta todos estos factores, podemos advertir que este fuerte crecimiento del 15,9 por ciento, soportado por la iniciativa privada, está mostrando cierto agotamiento debido a la incertidumbre política nacional e internacional que estamos viviendo. En el primer semestre de 2018 el crecimiento anualizado ha pasado de ese 15,9 a un 13,2 por ciento y en clara tendencia decreciente. De seguir así, acabaremos el año con un crecimiento cercano al 10 por ciento, en lugar de al 16, y no podremos afirmar, de manera sólida, que el sector se recupera.

Es por ello que, solicitamos apoyos para que se incremente la inversión pública en obras de infraestructura, que son un dinamizador de la economía con un efecto multiplicador. Este incremento tiene que ser en forma de programas que permitan invertir en activos, y que tengan continuidad en el tiempo. Obras puntuales son balones de oxígeno, pero no producen el mismo efecto inversor y generador de empleo que un programa definido que permite repartir el esfuerzo inversor en el tiempo.

Asimismo, reclamamos un régimen sancionador para la Ley de Morosidad para que sea realmente efectiva. Aunque la Ley ha mejorado situaciones anteriores, no es suficientemente efectiva y aún sufrimos periodos de cobro muy elevados.

Escasez de inversión en obra pública e inestabilidad política prolongada son dos de las grandes problemáticas que sufre el sector del hormigón. Esperamos que los responsables de los departamentos de obra pública de la Administración estatal y autonómica sean capaces de apreciar tanto la importancia que este sector tiene para la economía española como los beneficios que conllevaría potenciar su utilización en todas estas infraestructuras.