Especialistas en materiales y sostenibilidad consideran que la transición ecológica implica también un cambio cultural

La Cátedra de Arquitectura Circular de la Universitat Jaume I, fruto del convenio de colaboración entre la UJI y la Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática, ha realizado un seminario web online sobre circularidad y sostenibilidad de los materiales de construcción que ha contado con representantes de la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (ANEFHOP), del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) y de la empresa CoCircular. Los participantes han asegurado que «la transición ecológica que está viviendo la sociedad no es sólo un cambio económico o medioambiental, sino también un cambio cultural hacia una sociedad más respetuosa con el medio ambiente y las personas».

En la primera intervención, José María Carrau, delegado territorial de ANEFHOP, ha explicado la situación actual del hormigón preparado en relación con la sostenibilidad y circularidad de sus productos y ha destacado que estos productos no están en contra de la sostenibilidad, sino más bien todo lo contrario, porque «desde hace ya muchos años se trabaja para mejorar la calidad, la prevención de riesgos laborales y el medio ambiente, con una certificación voluntaria denominada “Hormigón Expert” que en estos momentos es obligatoria para todos los asociados».

Carrau ha anunciado que en 2022 esperan tener una Declaración Ambiental de Producto de todo el sector y que, en estos momentos, hay más de 300 empresas dispuestas a aportar información sobre sus buenas prácticas. En relación con las mejoras en los procesos de fabricación, ha dicho que están trabajando en la búsqueda de energías alternativas para la producción, la minimización de consumos de transporte, la reutilización de áridos y del agua, y la descarbonización de la industria del cemento.

El delegado de la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (ANEFHOP) ha comentado que para cada situación se puede disponer de un material idóneo y que, en este sentido, «el hormigón tiene su espacio en la construcción actual, ofrece características muy interesantes, como un menor mantenimiento y unas garantías de durabilidad difíciles de superar por otros materiales».

El Instituto de Tecnología Cerámica ha presentado el proyecto Prestile, financiado por el IVACE de la Generalitat Valenciana, que tenía por objeto la mejora de las prestaciones de las baldosas cerámicas para rehabilitación de pavimentos interiores. Para ello se han analizado diferentes materiales, aplicando la metodología del análisis del ciclo de vida de producto (ACV). La conclusión ha sido que es complicado nominar a un producto como el más contaminante puesto que todos tienen sus puntos fuertes y débiles.

Según el análisis, la cerámica y la piedra natural tienen menores impactos globales. Sin embargo, tienen un impacto importante en su fabricación, por lo que es esencial prolongar al máximo su vida útil. Por el contrario, la moqueta, el parqué, el PVC o el LVT (Luxury Vinyl Tile) tienen impactos menores en su fabricación, pero mayores si consideramos una vida útil media de 50 años, puesto que necesitan más intervenciones de mantenimiento o reposición.

Por último, Joan Esteban Altabella, doctor en Gestión de Residuos, arquitecto técnico por la Universitat Jaume I y responsable de operaciones en CoCircular, ha analizado la situación actual de los residuos de construcción y demolición (RDC) y su gestión y ha indicado que se planean tres problemas esenciales: la falta de unas cifras fiables de los residuos generados, el deficiente control en la gestión de estos residuos y la habitual mezcla de los residuos que imposibilita su revalorización o reciclaje, por lo que finalmente acaban en un vertedero.

Altabella ha explicado que existe un anteproyecto de ley de residuos y suelos contaminados que se aprobará posiblemente en 2022 que tiene como objetivo fundamental desincentivar el vertido mediante herramientas fiscales y reducir el consumo de materias primas (reintroducidas como materias primas secundarias). Así mismo, ha destacado la importancia de potenciar la adecuada selección y recuperación de los residuos generados en las obras, puesto que correctamente gestionados más allá del beneficio ambiental que se produce, tienen un valor económico que en algunos casos ya es interesante para los constructores y promotores.

Durante el debate, José María Carrau ha señalado las limitaciones de la actual normativa que regula el hormigón estructural en la utilización de áridos reciclados. Sin embargo, ha indicado que existen muchas otras aplicaciones del hormigón en las que sí que tienen cabida todos estos materiales, para lo cual sería interesante disponer de algún documento de referencia que definiera estos posibles usos.

Por su parte, en relación con los posibles usos de los residuos que se generan en las obras de construcción y demolición, ha señalado que prácticamente todos ellos tienen posibilidades de reutilización, reciclaje o valorización. En algunos, como los metales, este reciclaje ya está muy extendido, pero existen otros como maderas, cartón, plásticos o yesos que se están comenzando a reciclar con beneficios medioambientales, económicos y sociales.