Entrevista de Carlos Raich, presidente de ANEFHOP, en El Economista

La industria del hormigón en España, cerró 2021 con una producción provisional de alrededor de 25 millones de metros cúbicos, lo que representa un crecimiento con respecto a 2020 del 10%, según explica en una entrevista con elEconomista el presidente de la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop), Carlos Raich.

Un incremento que, en todo caso, ha de contextualizarse con el hecho de que en 2020 “tuvimos un mes de parón de actividad” como consecuencia de la paralización de las actividades de construcción en el mes de abril de aquel año por la pandemia de Covid-19.

Las previsiones del sector para 2022 continúan siendo positivas, aunque están sometidas a “una gran incertidumbre”. “Realmente no sabemos si vamos a ver el impacto que tienen los fondos Next Generation en nuestro sector”, advierte. De este modo, “nuestra mejor previsión es un crecimiento del 5% con respecto a 2021”, avanza.

El presidente de Anefhop señala que la mejora de las cifras de la industria del hormigón en 2021 procede, por un lado, del “mes de parón” de 2020 por la pandemia y, del otro, por “una recuperación lenta y progresiva que vamos teniendo desde 2013 que fue el año más bajo”.

Con los 25 millones de metros cúbicos consumidos en 2021, la industria del hormigón retorna así a los niveles previos a la pandemia, de 2019, y se mantiene significativamente por encima de los peores años para el sector, 2013 y 2014, cuando apenas se alcanzaron los 16 millones de metros cúbicos. No obstante, Raich recuerda que este volumen representa apenas un 27% del registrado en 2006, cuando se elevó a 95 millones de metros cúbicos. “El sector de la construcción y del hormigón no se ha recuperado de la crisis financiera de 2008”, lamenta.

El peso de la obra pública ha bajado desde el entorno del 50% de la producción hasta el 30%

Anefhop considera que el aumento de la licitación pública en 2021, de casi el 68%, según los datos recogidos por Seopan, representa “una buena señal”, si bien matiza que “una cosa es la licitación y otra es la ejecución”. En este sentido, alerta de que “hay una demora my importante en la ejecución; hay obras que se licitan año tras año y no se ejecutan”. Y aunque reconoce que, en términos de licitación, “son crecimientos importantes”, considera que “en valor absoluto si nos situamos en años normales están aún muy por debajo de lo que deberían ser”. Observa con esperanza, aunque también con cautela, “los impactos que pueden generar los fondos Next Generation”.

La caída de la inversión en obra pública experimentada tras la crisis financiera de hace más de una década ha provocado que su peso en la actividad del hormigón haya bajado desde el entorno del 50% de la prodcción hasta aproximadamente el 30%. “Ahora es la iniciativa pri vada la que ha cogido el liderazgo a la hora de mover la construcción”, señala Raich.

La patronal del hormigón ve, como el resto de industrias vinculadas a la construcción, con preocupación “los incrementos importantísimos de costes que está sufriendo el sector”, lo que está propiciando que haya “paralización de obras”. En el caso del hormigón, la repercusión de estas subidas de los precios, en materias primas, costes energéticos, de combustibles y de los derechos de emisión de CO2 asciende a entre seis y ocho euros por metro cúbico. “Y el problema es que tiene contratos firmados con revisión otros, pero también sin revisión”, explica. Por tanto, “el reto es mantener la rentabilidad”, máxime en un contexto en el que el grado de utilización de las plantas se sitúa por debajo del 50%.