Entrevista a Miguel Ángel Bermúdez Odriozola, subdirector general de Normativa y Estudios Técnicos del Mitma

¿Nos podría resumir las características más novedosas del Código Estructural?

Para empezar, habría que decir que es un reglamento ambicioso que abarca las estructuras de hormigón, de acero y mixtas de hormigón y acero, tanto de edificación como de obra civil, que incluye la consideración de todas las etapas de la estructura, como son el proyecto, la construcción, el mantenimiento y su demolición final. También que es coherente con el resto de la reglamentación nacional y europea, incluyendo las últimas novedades tecnológicas y teniendo en cuenta las particularidades del sector de la construcción. Asimismo, es de destacar que incluye un modelo novedoso en Europa para evaluar la sostenibilidad de las estructuras, en línea con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

 

En un primer vistazo da la sensación de ser un Código inabarcable debido a su extenso contenido.

En realidad, esa es una sensación superficial. Creo que toda la reglamentación se ha estructurado de una forma racional que permitirá a los usuarios de la misma encontrar fácilmente los aspectos que, en cada momento, quieran consultar. Así, el Código estructural contiene cuatro títulos; el primero, “Bases generales”, que se compone de seis capítulos que recogen los fundamentos comunes a los tres tipos de estructuras y lasbases para la contribución de la estructura a la sostenibilidad; y los títulos 2, 3 y 4, los cuales se refieren respectivamente a las estructuras de hormigón, de acero y mixtas. Estos últimostienen exactamente la misma estructura narrativa de contenido en sus respectivos capítulos.

También, contiene 32 anejos, entre los que se han incluido (anejos 18 al 32) el contenido de los eurocódigos relacionados con el dimensionamiento y comprobación de las estructuras que entran dentro del ámbito de aplicación del Código, remitiendo los aspectos que no forman parte del procedimiento de cálculo de estas normas voluntarias a los correspondientes capítulos del Código Estructural.

 

¿Qué consideraciones destacaría para los fabricantes de hormigón preparado?

Hay que reconocer que este sector ha tenido un importante desarrollo en los últimos años, tanto en los aspectos técnico y tecnológicos como en el aseguramiento de la calidad de sus productos y también en los temas de prevención, medio ambiente y sostenibilidad. Esto se ha visto impulsado recientemente gracias a la implantación de la normativa de seguridad industrial que exige a todos los fabricantes mantener un exigente sistema de calidad en su producción certificado por un Organismo de control acreditado por ENAC. Ante este panorama de garantías sectoriales, el Código Estructural no podía mantenerse indiferente y, por ello, se han introducido cambios significativos con respecto a las anteriores Instrucciones. Al respecto, las modificaciones se han realizado en los criterios de control de recepción, los procedimientos en la toma de muestras para asegurar la representatividad de las mismas, las prescripciones sobre fabricación de hormigón, entre otras.

La adopción de la clasificación de ambientes de exposición de la normativa europea era un cambio necesario, aunque somos conscientes de que exigirá una especial atención tanto de los redactores de proyectos como de los constructores y los fabricantes de hormigón.

A su vez, hemos pretendido que la nueva reglamentación impulse la utilización de hormigones con distintivos de calidad oficialmente reconocidos (DCOR), ya que redundará en el incremento de las garantías de calidad y en un mayor prestigio de las estructuras de hormigón.

Por último, cabe destacar que el Código Estructural abre la puerta al desarrollo de los DSOR (Distintivos de Sostenibilidad Oficialmente Reconocidos) que esperamos que impulse a los distintos agentes implicados a valorar y aplicar criterios de sostenibilidad en la ejecución de las estructuras de hormigón.

Entrevista a Jon Azpeitia Ibarrondo, presidente del Comité de Gestión de ANEFHOP en Euskadi

 

  1. ¿En qué situación se encuentra el sector del hormigón en Euskadi?

A pesar de las diversas situaciones adversas que nos ha tocado vivir, tales como crisis económicas, pandemia Covid, falta de inversión pública, retrasos en la finalización de las infraestructuras ferroviarias, etc. puedo afirmar que el sector está preparado para afrontar los nuevos retos que se aprecian en un panorama general siempre cambiante.

Confiamos en la profesionalidad de las empresas vascas y en su capacidad de adaptación, cumpliendo la premisa de fabricar y entregar un producto de calidad, procurando el mejor de los servicios a nuestros clientes.

Este año ha habido cambios importantes en el marco legal. La plena entrada en vigor del RD 163/2019 sobre control de producción y la aprobación del Código Estructural han marcado nuestra agenda.

Las políticas en materia de seguridad, medio ambiente y formación son punteras a nivel nacional, y están en línea con el resto de los países de la UE. Por otra parte, no debemos perder de vista los nuevos retos tecnológicos que se presentan, tales como la descarbonización de nuestros productos.

El intrusismo laboral, el incumplimiento reiterado de los plazos de pago y el acusado incremento de nuestros costes hacen que haya que reinventarse de una manera continua. En este sentido, el notable alza del coste de materias primas, de la energía y del transporte va a suponer un problema a solventar a corto plazo.

En este sentido, cabe destacar que las ventas de hormigón han crecido un 17% en el País Vasco durante el último año, algo notable, que ayuda a la recuperación de la economía regional.

 

  1. La producción de hormigón en la región se ha mantenido estable en el primer trimestre del año (en comparación al 2020), ¿cuáles son las principales tendencias y retos que observa para que se pueda aumentar y estabilizar la producción?

La situación se puede considerar moderadamente optimista. Es necesario un fuerte compromiso tanto del Gobierno Vasco como de las Diputaciones Forales en materia de inversión en la ejecución de las infraestructuras pendientes.

La ejecución de la línea vasca de alta velocidad ferroviaria está especialmente ralentizada; sirva como ejemplo que existen tramos que se iniciaron en el año 2008 y no han concluido. Se debe de realizar un esfuerzo en materia de financiación para terminar esta infraestructura en todos los territorios, ya que como ciudadanos nos merecemos la conclusión de una obra tan necesaria para nuestro desarrollo económico.

Así mismo, no debemos perder de vista el efecto del COVID sobre nuestra economía. El sector se ha tenido que adaptar a trabajar en condiciones especiales, habiéndose logrado un éxito por la nula incidencia que ha tenido en el desempeño de nuestros centros de trabajo

 

  1. Desde ANEFHOP se han solicitado medidas al Gobierno Vasco para relanzar la industria de la construcción. ¿cómo plantea que sea esta recuperación? ¿Es necesario implantar un refuerzo en la inversión pública en infraestructuras y en el sector privado?

La construcción ha sido un importante motor en la reactivación de la economía. La inversión en obra, tanto pública como privada, supone una importante generación de empleo y de actividad económica. El Gobierno Vasco es consciente de la relevancia del sector y del impulso que requiere, sin dejar de lado la diversificación de la economía.

Por parte de los fabricantes de hormigón, tenemos que apostar por una mejora en la eficiencia de nuestros procesos, la sostenibilidad, la digitalización y la economía circular. Un ejemplo práctico de ello es el uso de áridos reciclados procedentes de la actividad siderúrgica, que en Euskadi ha sido empleado con profusión.

 

  1. Los últimos meses han sido muy importantes para el sector debido al RD 163/2019 y la aprobación del Código Estructural, ¿qué aspectos destacaría de la implantación de las nuevas exigencias en las empresas vascas? ¿La finalización del plazo de adaptación al RD ha ocasionado problemas a las empresas productoras locales?

La fabricación del hormigón preparado ha estado siempre muy ligada a la actividad legislativa. El destino final del hormigón lo justifica, ya que su calidad y durabilidad son de vital importancia para la obra pública y la edificación.

La implantación del RD 163/2019 ha supuesto un incremento de esas exigencias legislativas, cuya trascendencia debe suponer un revulsivo para el sector de la fabricación del hormigón preparado, así como debería serlo para su entrega y puesta en obra.

La certificación del RD 163/2019 no ha supuesto ningún problema para nuestro sector en Euskadi. Las empresas vascas antes de aprobarse este Real Decreto ya cumplíamos con la mayoría de sus exigencias. El sector del hormigón en Euskadi está muy profesionalizado, y dispone de los medios suficientes para adaptarnos a los continuos cambios que el mercado demanda.

Aunque la aprobación de Código Estructural ha sido muy reciente, consideramos que las empresas están preparadas para este nuevo reto.

Desde la Asociación ya hemos realizado diversas actuaciones formativas, dando así mismo respuesta a las diversas cuestiones planteadas en esta materia.

Sería deseable, además de lógico, que estas exigencias de mayor control en producción, con certificación externa, tuvieran su repercusión en obra. Dicho esto, consideramos que no es riguroso que las pruebas de la calidad del hormigón queden en manos de laboratorios que carecen de exigencias de control por parte de las Administraciones.

 

  1. ¿Cómo ha influido la pandemia de COVID-19 en el sector del hormigón regional? ¿Son cambios que se mantendrán en el tiempo o estima que serán a corto plazo?

Aún es prematuro evaluar la incidencia de la pandemia tanto en el conjunto de la sociedad como en el sector del hormigón. Sí se aprecian cambios en las relaciones con las empresas constructoras, ya que las medidas de distanciamiento social han supuesto una modificación de hábitos. Internamente se está comprobando que la pandemia ha supuesto una mayor concienciación en actuaciones de prevención de riesgos laborales dentro de las empresas.

En cuanto a su repercusión en nuestros centros de trabajo, la pandemia COVID ha supuesto un cambio de procedimientos, ya que la salud de los empleados es un aspecto fundamental, y para su prevención se han adoptado las medidas necesarias.

Aun siendo un sector expuesto por la continua interacción con el personal de diversas obras, se puede decir que el COVID ha tenido una baja incidencia en nuestra actividad.

Desde el punto de vista económico, los mercados se han comportado de una manera estable en comparación con lo que inicialmente preveíamos. No obstante es necesario el compromiso de los organismos oficiales con el sector de la construcción. Somos un importante agente creador de empleo y motor económico de nuestro entorno.

 

  1. Al margen de la COVID-19, ¿siguen siendo la competencia desleal y la ausencia de suficiente obra pública los mayores problemas al correcto desarrollo del sector?

La competencia desleal es una lacra que estamos soportando como sector. De nada sirve nuestros esfuerzos por adaptarnos a las demandas del sector, si a la postre hay compañías que realizan negocio sin cumplir los requerimientos.

En Euskadi la competencia desleal la fomentan las administraciones que licitan obra pública, ya que favorecen y facilitan la instalación de plantas de hormigón en obra cuyos permisos y licencias, en caso de disponer de ellas, están otorgadas “con alfileres” ya que se pretende justificar como interés público.

Se debe de exigir los mismos condicionantes tanto a las empresas establecidas, como a las de nueva implantación, bien sean para el mercado en general o para el suministro concreto de una obra.

En cuanto a la posible existencia de centrales de hormigón que carezcan del certificado del RD 163, no conocemos que en Euskadi hubiera ninguna instalación que incumpliera la legislación. En cualquier caso, contamos con la plena confianza de que el Departamento de Industria del Gobierno Vasco será tajante a la hora de actuar frente a esta ilegalidad.

A estas dos circunstancias se debe añadir el incumplimiento generalizado de los plazos de pago.

Aun cuando la obra pública ha sido tractor del sector, en los últimos años ha pasado a un segundo plano. La iniciativa privada ha tomado el testigo y ha logrado que la caída del volumen de mercado no sea tan acusada. Se puede considerar que el 50 % de la construcción en Euskadi es iniciativa privada.

Desde 2012  existe en España una ley de morosidad que limita los plazos de pago a los 60 días. Por desgracia esta ley no se aplica en nuestro día a día. Las empresas estamos soportando en muchos casos la financiación de nuestros clientes.

 

 

  1. ¿Qué puntos destacaría de la gestión que realiza ANEFHOP a favor de la industria del hormigón?

ANEFHOP ha representado satisfactoriamente la defensa de los intereses generales de sus asociados en Euskadi. Las actuaciones en contra de la competencia desleal no siempre han sido fructíferas, pero se ha logrado que las administraciones exijan la tramitación de licencias para la implantación de centrales en obra.

De igual forma, la asociación ha contribuido a la profesionalización del sector, facilitando información a las empresas a través de actividades formativas, así como a la concienciación de la necesidad de acomodar nuestra formas de pago a las normativas vigentes.

 

  1. ¿Cómo ve el futuro a corto/medio plazo del sector en Euskadi?

Euskadi es una zona con una amplia tradición industrial y con una cultura empresarial altamente implementada en la sociedad. Prevemos que el sector remontará la situación actual con un nivel suficiente y sostenido de demanda.

Para ello, es indispensable que las distintas instituciones implicadas aceleren los grandes proyectos de infraestructura que están ya en marcha, y que los complete con otros nuevos, muy necesarios para la sociedad.

 

 

Entrevista a Albert Gómez en El Economista

La Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop) denuncia que cerca del 40% de las fábricas de hormigón en España está produciendo sin cumplir la normativa vigente. Así lo advierte el presidente de la organización, Albert Gómez, quien reclama a la Administración que exija a las empresas su cumplimiento, así como una mayor concienciación por parte de los clientes.

“Nos gustaría que la Administración ejerciera un plan inspector y que acabara paralizando a las plantas no certificadas”, subraya Gómez. El Real Decreto 163/2019 obliga a los fabricantes de hormigón a obtener la Instrucción Técnica de Control de Producción, que implica mejorar los procesos de producción para el cuidado del medio ambiente. Las instalaciones tenían hasta el pasado 1 de abril para conseguir la certificación y, según las estimaciones de Anefhop, únicamente el 60% de las alrededor de 1.500 plantas que hay en España están certificadas. Es decir, aún se hallan en situación irregular en torno a 600 instalaciones.

“Tenemos que hacer un trabajo para influir a las Administraciones y a diversos estamentos para que se exija de una manera contundente el cumplimiento de este Real Decreto”, señala el presidente de la organización, que demanda la imposición de sanciones o, incluso, la paralización de la actividad de la planta que incumpla. “Desde el Ministerio de Industria podrían instar expedientes sancionadores”, reclama Gómez. Desde la patronal de las hormigoneras por ahora “no hemos empezado con las denuncias directas”, precisa. Anefhop asegura que en el caso de sus empresas asociadas en porcentaje que de fábricas que ya cuentan con el certificado necesario es prácticamente total -acoge a 750 instalaciones-. Gómez afirma que cumplir con la normativa requiere una inversión por parte de las empresas, aunque “no es muy grande”. De hecho, advierte de que el incumplimiento de la ley “puede hacer que los costes suban”.

El presidente de Anefhop asegura que dentro del cerca de 40% de plantas que siguen sin certificar, “hay bastantes que se debe a desconocimiento” de la obligación de obtener la Instrucción Técnica de Control de Producción. Incide, además, en que aún hay muchas fábricas que están tramitando la concesión de la certificación.

La industria del hormigón recortó en 2020 el 8% su cifra de negocio en España, “mucho menos de lo que preveíamos” cuando se declaró el estado de alarma en marzo del pasado ejercicio. Las proyecciones originales apuntaban a caídas superiores al 30%.

El sector del hormigón rompió así el año pasado con la tendencia positiva que había experimentado en 2018 y 2019. No obstante, para Gómez lo acaecido en 2020 sólo representa “un bache”, máxime cuando el comportamiento del segundo semestre “fue mucho mejor”. Una situación que se ha extendido al año en curso. “Los números están siendo generalmente buenos en todas las Comunidades Autónomas”, explica Gómez, que estima que, aún sin datos oficiales, se están registrando crecimientos por encima del 5%. Para el ejercicio completo, Anefhop maneja las previsiones de otras organizaciones y comparte una expectativa de incremento de la cifra de negocio ligada al consumo de hormigón y cemento de entre el 7% y el 9%.

La organización recalca que “estamos empezando a ver algún proyecto de inversión pública que se está reactivando”, si bien el motor actual para el sector sigue siendo la iniciativa privada.

 

Esta entrevista ha sido publicada en El Economista. Puedes acceder haciendo click aquí.

Implicaciones de la Instrucción Técnica de Control de Producción (RD 163)

Estamos en la cuenta atrás final para el 1 de abril de 2021, fecha prevista en el RD163/2019 para que todas las plantas de hormigón obtengan el certificado de cumplimiento de la Instrucción emitido por un organismo de control. Parecía que no iba a llegar nunca desde su entrada en vigor en julio de 2019, pero ya nos encontramos muy cerca de su obligada obtención.

Ya hacía muchos años que el sector pedía un cambio de rumbo. Las diferencias en la fabricación de las centrales de hormigón, en referencia a la norma EHE08, hacen que la situación en muchos mercados sea insostenible. Así, se pudo escuchar cómo a este cambio algunos lo denominaban “profesionalizar el sector”, otros aludían a la “búsqueda de la excelencia”, y otros sin más, se referían a una forma de “combatir a la competencia desleal” que no cumplía con la anterior Instrucción y norma. Lo que era evidente es que no existía un control que sacudiese el sector y nos ayudara a dar un salto calidad. Desde Anefhop, implantamos entre nuestros asociados el distintivo Hormigón Expert, que venía a recoger los requerimientos que obligaba la anterior reglamentación, así como las disposiciones que afectan a riesgos laborales y a medio ambiente. No cabe duda de que este esfuerzo, realizado por los asociados, tiene ahora sus frutos, pues para ellos está siendo más fácil adaptarse a la nueva Instrucción.

Lo novedoso es que la nueva Instrucción Técnica obliga a las plantas de hormigón a pasar una auditoría externa a través de un organismo de control debidamente acreditado, que certifique que se cumple con el RD y así obtener el certificado correspondiente. Es decir, la carga de la prueba del cumplimiento pasa de la Administración regional a las empresas productoras. Pocas inspecciones hemos sufrido en el sector para verificar el cumplimiento de la Instrucción de control de producción en los últimos años y la razón que se nos ha dado siempre es la falta de medios de la administración. Y esta falta de inspección gubernativa y su posterior efecto sancionador y punitivo ha hecho que una parte no pequeña ni desdeñable de los operadores de este sector hayan incumplido sistemáticamente estas exigencias técnicas.

Como hemos comentado en muchas charlas, y recurriendo al símil con el carnet de conducir, es como si antes nos tuvieran que mirar uno a uno para ver si sabíamos conducir y cumplíamos en nuestro día a día con el código de circulación, y ahora sin embargo tengamos que obtener el carnet por nosotros mismos. Sin el carnet no se puede conducir, sin el certificado no se puede fabricar hormigón. Así de simple y así de transformador. Igual que ninguna empresa de transporte contrataría a un conductor sin permiso de conducción, por más que demuestre su sobrada experiencia, ninguna empresa constructora podrá contratar hormigón a una planta sin certificado.

El papel de la asociación en este contexto es de elevada importancia. Este RD afecta principalmente a los fabricantes. Pero de nada serviría si no se dan una serie de condiciones para que se cumpla la legalidad que pretende implantar.

En primer lugar, que los organismos responsables exijan su cumplimiento. Así, las Direcciones Generales de Industria de las diferentes Comunidades Autónomas deben conocer el RD y exigir a las empresas de su región que dispongan del certificado. Sólo tienen que reclamar su presentación, ya no se hace necesaria la visita ni la inspección. Las multas por no disponer del certificado corresponden a la clasificación de la falta, que es considerada por la Ley de Industria como muy grave.

En segundo lugar, los organismos de control deben hacer su trabajo de la forma más homogénea posible, de manera que se garantice que todos los certificados recogen las mismas exigencias del RD. Para ello, tanto desde Anefhop como desde ENAC y el propio Ministerio de Industria, velaremos porque las exigencias legales sean las mismas para todos, independientemente del organismo de control que expida el certificado.

En tercer lugar, asegurar el cumplimiento de determinados aspectos que regula el RD, como la posesión de un software de producción cerrado e inviolable, el control del volumen suministrado, el control de los objetivos de calidad, etc. Este es un objetivo capital. La nueva normativa y su estricta aplicación deben conseguir erradicar de plano esas malas prácticas, utilizadas desde hace tiempo por los competidores desleales.

Debe tenerse en cuenta, por otro lado, que la no posesión del certificado puede afectar incluso a las coberturas de los riesgos de siniestros de calidad por parte de las compañías aseguradoras.

En cuarto lugar, y aunque hasta el 1 de abril de 2021 sólo sea con carácter informativo, las constructoras están ya obligadas a pedir el certificado antes del inicio de la obra. En el caso de que se contrate hormigón de centrales sin certificado a partir de la citada fecha, estarían cometiendo un fraude, y así lo denunciaremos firmemente desde Anefhop. Todas las centrales que no tengan certificado, y por tanto no cumplan la ley, no podrán comercializar hormigón.

No es menos importante la colaboración de otras asociaciones afines que, dentro de sus posibilidades, nos ayuden a cumplir y a detectar situaciones de incumplimiento. Dicho incumplimiento nos perjudica a todos, pues estamos en la misma cadena, y lo que ocurre en un extremo de la misma se acaba trasladando al otro extremo.

No cabe duda de que en esta época nos toca hacer nuevamente un esfuerzo, pero desde Anefhop pensamos que -esta vez sí- contamos con los apoyos necesarios para asegurar un cambio positivo y transformador en el sector. Para ello, necesitaremos el convencimiento de todos los asociados, así como la máxima colaboración para ponerlo en marcha y, después, hacer un intenso seguimiento cuyo objetivo es que el 100% de las centrales operativas de hormigón en España estén certificadas.

En Anefhop creemos en un sector altamente profesionalizado, con centrales de hormigón certificadas en el RD 163, ¿empujamos juntos?

 

Carlos Peraita, director general de ANEFHOP

 

Esta tribuna ha sido publicada en el número enero/febrero de Cemento y Hormigón

 

Entrevista a Joaquín Molina, miembro de la Junta Directiva de ANEFHOP

  1. Cuéntenos de usted y su relación con el mundo del hormigón

La verdad es que toda mi vida profesional, desde que acabé la Universidad, ha transcurrido en el sector del hormigón. Empecé en Valencia como becario hace 22 años en una pequeña empresa familiar, y desde entonces ha sido como una adicción para mí, vivo con pasión el sector y los cambios que en él se han producido a lo largo de todo este tiempo. He tenido la oportunidad de conocerlo en profundidad con diferentes responsabilidades en diversas compañías dentro y fuera del país. En la actualidad llevo la Dirección Comercial y de Marketing y la Vicedirección de la División Industrial en España de Eiffage Infraestructuras, que engloba los negocios de áridos, hormigón y logística.

 

  1. ¿Cómo está enfrentando el sector del hormigón la crisis producida por la pandemia?

Con dificultades, como casi todos los sectores de la economía. Obviamente no podemos compararnos con el sector turístico y de restauración, que ha sido golpeado de forma brutal, pero en el nuestro hay que tener en cuenta que veníamos de una década con repetidas caídas interanuales de 2 cifras, y cuando nos estábamos empezando a recuperar lentamente los tres últimos años, nos viene esta nueva crisis que nos coge todavía muy débiles. En 2020 el sector ha vuelto a caer más de un 10%, aunque me preocupa más como está disminuyendo la cartera, que es la que garantiza la producción a corto y medio plazo. Los proyectos de licitación de obra pública durante la pandemia han bajado de forma importante, así como los de construcción de viviendas, lo que hace que afrontemos un 2021 muy preocupante que puede ser incluso peor que 2020.

 

  1. ¿De qué manera o con qué instrumentos se puede garantizar la recuperación del sector en los próximos años?

Lo primero que a todos nos viene a la cabeza son los fondos europeos, que sin duda serán la herramienta principal, pero mientras éstos llegan se deben acelerar de forma urgente las licitaciones de proyectos de infraestructuras y vivienda pública; teniendo en cuenta que el sector de la construcción es uno de los que más PIB aporta al país, y que otros dos muy importantes (turismo y automóvil) están en una situación crítica debido al Covid-19, si esto no se hace el desempleo y la economía española podrían llegar al borde del colapso.

 

  1. ¿Cuál es su percepción en torno a los fondos europeos que llegarán en los próximos meses y cómo pueden influir en la industria del hormigón?

Como decía antes, creo que serán el principal instrumento pues, con dichos fondos, se debe transformar el país en toda su dimensión y prepararlo para el futuro. En mi opinión el reto es similar al de la transformación que se produjo en las décadas de los 80 y 90, donde tuvimos que superar el retraso acumulado por la dictadura. La sociedad está expectante, ilusionada y preparada para empujar esa necesaria transformación, y espera que sus representantes políticos estén a la altura en este momento crucial donde parece que las palabras están pesando más que los hechos. Yo, que soy optimista por naturaleza, creo que aprovecharemos dichos fondos de forma adecuada para producir el cambio estructural que necesita el país, y en el que sin ninguna duda el hormigón tendrá su influencia y protagonismo, pues se trata de un producto necesario para innumerables proyectos de transición energética y movilidad para los que la industria está sobradamente preparada.

Específicamente en nuestro sector, hay un sinfín de mejoras posibles: sería razonable que cambiara el modelo de construcción en la edificación haciendo los muros de fachada con hormigón, ganando en seguridad y tiempos de ejecución, superficie útil y robustez en la estructura, de manera que terremotos como el de Lorca no les afecten de forma tan importante, y en general la durabilidad del edificio sea mucho mayor y por tanto más sostenible. En la actualidad ya existen hormigones que utilizan materiales de baja densidad y gran capacidad de aislamiento, reduciendo así el peso de la estructura y mejorando la eficiencia energética; tengo la esperanza que las normativas futuras vayan hacia hormigones de altas prestaciones para reducir la cantidad del producto en estructuras más esbeltas, necesitando por tanto menos recursos materiales para su construcción; espero que se apoyen de forma decidida las carreteras mixtas de hormigón y aglomerado asfáltico, aprovechando mejor las propiedades que tiene cada uno de los productos, tanto para su durabilidad y menor mantenimiento como para la reducción del consumo de combustible en la rodadura; por otro lado, creo necesario que se favorezca tanto el uso de materiales más eficientes o reciclados en el diseño de los hormigones como la optimización de la cantidad de cemento, con el objetivo de disminuir la huella de carbono sin que ello signifique reducir las prestaciones ni la durabilidad del producto; sería importante y deseable que se apoyaran proyectos que permitan reutilizar hormigones sobrantes de obras que todavía permanecen en estado fresco; en definitiva, hay muchísimos campos sobre los que actuar y en los que por ejemplo Eiffage y otras empresas están investigando, pero que también desde ANEFHOP y diversas asociaciones se están promoviendo y que espero lleguen a buen fin.

 

  1. Queda menos de un mes para que expire el plazo que obliga a la certificación del control de producción de las plantas de hormigón. ¿Qué mensaje les trasladaría a las plantas de hormigón que aún no han obtenido el certificado?

Creo que globalmente, salvo casos excepcionales, todo el sector está concienciado de la necesidad y obligatoriedad de esta certificación. Es verdad que, como siempre, lo hemos dejado de forma bastante generalizada para última hora y, en estos momentos, hay un cierto tapón en las empresas certificadoras acreditadas para llegar a tiempo, pero mi sensación es que la gran mayoría de las plantas que todavía no la han obtenido, están en proceso o con fecha reservada para la auditoría, por lo que estimo que en poco tiempo la mayor parte del sector estará certificado.

Por otro lado, las Administraciones Públicas están enviando circulares a las empresas suministradoras y constructoras para avisarles de que esta obligación entra en vigor el próximo 1 de abril, y estarán muy atentas para que no haya plantas suministrando hormigón sin certificación; de hecho ya hay muchas constructoras que lo están exigiendo, y algunos proveedores que dentro de su Política de Responsabilidad Corporativa, van a pedir a sus clientes que estén certificados para venderles materias primas, por lo que aquellas empresas que no quieran certificarse no tendrán futuro y desaparecerán irremediablemente a medio plazo.

 

  1. En su opinión, ¿cuáles son las principales aportaciones de valor del RD 163/2019?

En un paso más para converger al resto de países europeos en cuanto a exigencias dentro de nuestro sector, y espero que el definitivo antes de tener una normativa armonizada igual para todos.

Por otra parte, entiendo que de forma definitiva esta certificación significará la desaparición total de cualquier duda sobre la profesionalidad de las empresas suministradoras de hormigón, las cuales en general cumplen unos estándares de calidad, medio ambiente y prevención de riesgos laborales muy por encima de la mayoría de otros sectores; la normativa y controles que afectan a los fabricantes de hormigón preparado son muy exigentes, pero aun así sigue habiendo dudas sobre su verdadero nivel profesional, especialmente debido a una pequeñísima parte que daña de forma injusta la imagen de todo el sector. Con este RD y la obligación de su certificación, lo que espero es que esta parte desleal desaparezca para siempre y el sector recupere la imagen que realmente merece.

 

  1. ¿Qué retos, a su juicio, tiene el sector para los próximos años?

Principalmente que sea sostenible económicamente, así de dura es la realidad que enfrenta el sector. Las empresas de hormigón preparado estuvieron casi una década con pérdidas económicas permanentes debido a la crisis de 2008, donde la morosidad y el desequilibrio de la oferta y la demanda fueron la tormenta perfecta para arruinar a un gran número de compañías y debilitar enormemente las reservas de las que pudieron subsistir. Estas últimas no se han recuperado, están realmente débiles, y solo podrán continuar en el futuro si se aumenta la rentabilidad y se le da el valor real que tiene el producto que venden. Creo que a esto ayudará la certificación del RD porque empujará a que la competencia desleal vaya desapareciendo, pero por otro lado será muy importante, además del buen aprovechamiento de los Fondos Europeos, la concienciación de la Administración Pública de obligar a las empresas a cumplir la vigente Ley de Morosidad.

 

  1. En un contexto tan complicado como el actual, ¿qué papel debe cumplir, o representa una asociación como ANEFHOP?

Verdaderamente ha realizado un trabajo increíble y puedo asegurar que ha ayudado a nuestro sector a transformarse por completo en la década 2008-2017, cuando sufrimos las consecuencias de la crisis financiera mundial y explotó en España la burbuja inmobiliaria. En esos 10 años tremendamente difíciles, la implantación del sello EXPERT y la obligación de certificarse para ser asociado de ANEFHOP, ha preparado a las empresas asociadas muy bien para el futuro, y se ha avanzado muchísimo en calidad, prevención, productividad, innovación y sostenibilidad, convirtiéndose en mi opinión en un referente para otros sectores e incluso otros países. Muchas veces tenemos la sensación, muy española, de que el resto del mundo hace mejor las cosas, pero cuando viajamos nos damos cuenta de que fuera nos valoran mucho más de lo que lo hacemos nosotros mismos y, si comparamos de forma objetiva, vemos que realmente estamos a la altura de los mejores. Un ejemplo es el propio Grupo Eiffage, multinacional en la que trabajo y que ha confiado en nuestra División de España como referente de hormigón para grandes o complejos proyectos de infraestructuras, quizás el más significativo por la dificultad del producto, en la Guayana Francesa, donde está situada la Agencia Espacial Europea, en el que un equipo nuestro diseñó y fabricó el hormigón para la plataforma de lanzamiento del cohete Ariane 6.

¿Cómo te gustaría que fuese el mundo en el 2030?

La ONU aprobó en 2015 la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, a partir de las respuestas a dicha pregunta, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas en cinco dimensiones: personas, planeta, prosperidad, paz y alianzas.

En el mundo actual, con las circunstancias que nos ha tocado vivir, se puede considerar una obligación para todas las empresas, da igual el sector en el que desarrollen su actividad, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible como parte de su cultura de empresa. Nuestro sector no puede ser menos, debe adoptar estos objetivos y con ello contribuir a hacer nuestra actividad más sostenible. Son los clientes, las administraciones, nuestros empleados, la sociedad en su conjunto los que están empujando para que, poco a poco, todas las empresas contribuyan a un desarrollo más sostenible de nuestro mundo. Ya no vale crecer y crecer y aumentar los beneficios de cualquier manera, la sociedad no nos lo va a permitir.

Además, el sector del hormigón en concreto y el sector de la construcción en general se ha visto en ocasiones por parte de la sociedad como una de las mayores amenazas al desarrollo sostenible. Los motivos han sido muchos, el impacto de las obras en el medio ambiente, el consumo de recursos naturales, los grandes vaivenes sufridos por nuestro sector en cuanto a volumen de actividad, con periodos de un gran “boom de la construcción” seguidos de épocas con una actividad nula o casi nula. Todas estas son claramente circunstancias que no contribuyen a la sostenibilidad.

Por todo ello adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible debe suponer una oportunidad para nuestro sector de reivindicarnos como una actividad que quiere ser respetuosa y duradera. El compromiso debe partir de nosotros, pero está claro que debemos contar con la ayuda de la sociedad en su conjunto, de las diferentes administraciones, de los políticos y de nuestros clientes las empresas constructoras. Adoptar los objetivos puede ser relativamente fácil, la mayoría de las empresas ya llevan tiempo trabajando en ello y desde Anefhop vamos a colaborar con la creación de un grupo de trabajo sobre los ODS enfocados en nuestro sector, pero al final de nada servirá todo ello si las empresas no tienen ciertas garantías sobre la actividad, si no pueden trabajar con unas expectativas de futuro que le permitan invertir para mejorar las cosas, implantar políticas de empresa basadas en estos objetivos y así poder crecer de forma sostenible en el tiempo. El desarrollo sostenible necesita de un mantenimiento sostenible de la actividad empresarial del sector.

Aunque, como ya he mencionado, muchas empresas ya llevan tiempo trabajando en incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su forma de trabajar, en su cultura de empresa, todavía nos queda mucho trabajo por delante. Son muchos los objetivos que nos afectan y por tanto hay muchas medidas que podemos adoptar para contribuir a alcanzarlos. Un ejemplo, en relación con el primer objetivo que es “Erradicar la pobreza en todas sus formas y en todas partes”, podemos implantar políticas de igualdad en las empresas, ofrecer productos gratuitos a personas en situación vulnerable, trazar alianzas con ONG’s, etc.

Desde el Grupo de trabajo sobre los ODS que hemos creado en Anefhop propondremos más acciones concretas, aportadas por los propios fabricantes, a implementar de forma voluntaria por los asociados. Queremos trabajar como sector para integrar en nuestras operaciones comerciales y relaciones con nuestros interlocutores las preocupaciones sociales y medioambientales.

 

Pablo Gómez, delegado de la Región Centro y Canarias de ANEFHOP (Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado)

Esta tribuna ha sido publicada en Interempresas. Accede a esta haciendo click aquí

Entrevista a Carlos Peraita en El Economista

Más de 200 fábricas de hormigón echarán el cierre este año como consecuencia de la nueva normativa recogida en el Real Decreto 163/2019, que les obliga a obtener la Instrucción Técnica de Control de Producción, según estima el director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop), Carlos Peraita. Las instalaciones tienen hasta el 1 de abril para conseguir la certificación, si bien la lentitud con que se está instrumentando el proceso podría llevar a que se amplíe el plazo.

Hasta la fecha, poco más de 100 plantas de hormigón ya cuentan con el certificado, de un total de 1.500 que hay en España. Asimismo, alredededor de 600 ya han solicitado la auditoría, que ha de ser realizada por un organismo de control acreditado por la la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), y están en fase de tramitación.

Las estimaciones de la patronal del sector es que entre 200 y 300 instalaciones no obtendrán la certificación y “desaparecerán”. Ahora bien, en muchos casos la fabricación de hormigón es una actividad complementaria dentro de conglomerados que desarrollan negocios como los de los áridos.

Para Peraita, la normativa “puede ser una palanca transformadora del sector” porque “el mercado se va a concentrar en aquellas plantas que ofrezcan garantías de calidad” y ayudará a terminar con aquellas instalaciones que “están haciendo competencia desleal”. “Buscamos que las plantas ganen dinero, pero tienen que invertir para el cuidado del medio ambiente con unos procesos son más limpios”, como así lo exige la Instrucción Técnica.

El recorte de las ventas de hormigón en España en 2020 finalmente se aproxima al 10%

Peraíta avanza, por otro lado, que el sector del hormigón ha conseguido finalmente superar el 2020 mejor de lo esperado. Frente a las caídas estimadas de las ventas del 30% como consecuencia de los efectos de la pandemia sobre la construcción, el recorte finalmente se aproximará al 10%.

Para 2021, Anefhop prevé un primer semestre negativo debido a la incertidumbre y una cierta recuperación en el segundo semestre, para cerrar el año con un recorte de entre el 5-10%, hasta unos 20 millones de metros cúbicos, muy lejos del nivel de 40 millones que la organización considera sostenible.

 

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Entrevista a Carlos Peraita en Corporate

El negocio del hormigón está muy fragmentado. Hay algunas multinacionales grandes, cementeras (LafargeHolcim y CEMEX son las principales), que cuentan con el hormigón integrado en su actividad y que tienen presencia en España. Han estado paralizadas hasta hace dos o tres años. Por debajo existen hormigoneras que cuentan con un número de plantas considerable, algunas de ellas con canteras de áridos. Y en tercer lugar hay plantas de hormigón locales, gestionadas por familias. En total hay 1.500 plantas de hormigón en España. La mayoría de ellas son empresas pequeñas.

El ámbito de actuación de las plantas no puede ser de más de cincuenta kilómetros. Producen material fresco que hay que servir en el momento.

El sector se ha llevado un varapalo fuerte en los últimos años. “En 2008 se produjeron 100 millones de metros cúbicos de hormigón. De ahí se bajó primero a 85, luego a 15… En 2019 se produjeron 24 millones de metros cúbicos. Al mismo tiempo, el número de plantas se ha reducido muy poco desde la crisis anterior”, señala Carlos Peraita, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop). Algunas empresas han desaparecido; hay plantas que se han agrupado; todas mantienen el mínimo de empleados imprescindible.

Muchas de las empresas pequeñas han sobrevivido porque las multinacionales cerraron sus filiales durante la crisis (últimamente están volviendo, aunque aún no al nivel de la pre-crisis). En la propia junta directiva de Anefhop antes tenían presencia las compañías grandes, pero ahora han pasado a tener protagonismo las medianas.

La innovación de este sector se desarrolla a través de la actividad. Ya sea por la necesidad de materiales especiales, aligerados, autonivelantes o de ultraresistencia, “cada proyecto es un reto”, sostiene Peraita.

El negocio tiene su propia certificación de calidad: el sello Hormigon Expert. Controla los criterios de calidad, seguridad y medio ambiente. “Se han hecho esfuerzos, pero nos falta un punto de desarrollo tecnológico. En este aspecto estamos a la cola”, admite Peraita.

La clave en el uso del hormigón son los aditivos. Añaden características especiales de durabilidad, fraguado o manejabilidad que antes no se tenían.

La construcción 3D es un terreno de innovación que planea alrededor del hormigón, pero “todavía estamos muy verdes”, afirma Peraita.

En cuanto a los autonivelantes, han avanzado hacia cambiar la forma de pavimento de las naves industriales. “Antes había fisuras; ahora las naves son sin cortes gracias a la aplicación del hormigón. Inditex tiene algunos edificios paradigmáticos en este sentido”, indica Peralta.

El Covid no ha impedido que la actividad hormigonera siguiera adelante: “Se daban las condiciones en todo momento. Las plantas tienen poco personal y no hay contacto entre ellas”, señala Carlos Peraita.

En las obras hay contacto y se usaban las mascarillas, como es lógico. Los contagios ha podido subir como consecuencia del aumento en el país, pero no parece que haya sido por la relación entre los trabajadores.

En cuanto a la producción, las expectativas iniciales eran muy negativas, pero, “tras el confinamiento, las obras arrancaron con mucha fuerza; en algunos casos, con más fuerza de lo normal”, asegura Peraita. La previsión de caída del negocio era de un 30%, y al final se ha quedado en un 15%. En algunas regiones, como Andalucía, Asturias o Castilla La Mancha, ha costado más arrancar.

Ahora, sin embargo, ha surgido otro problema: “Las obras que rearrancaron ya se están acabando, y nosotros vivimos de las obras. Las expectativas están muy difuminadas. No se sabe si la edificación va a arrancar. Las comunidades autónomas han contratado muy poco en este tiempo. Noviembre y diciembre están siendo duros”, afirma Peraita.

La llegada de la vacuna puede ayudar a que vuelvan los proyectos. En este punto, Peraita pide al Gobierno que apoye al sector de la construcción: “Ahora el turismo no puede empujar, pero nosotros sí. Podemos contribuir más a la subida del producto interior bruto”.

Peraita lamenta que la construcción esté mal vista, pero resalta que hay trabajo que hacer en el mantenimiento de infraestructuras, que hay infraestructuras que no se han ejecutado en diez años, que las amortizaciones están ya siendo superiores a la inversión y que están perdiendo valor, y que se puede evolucionar mucho en el terreno medioambiental.

Peraita solicita varias acciones que tienen bastante sentido común: que se aumente la colaboración público-privada y el aumento de la inversión privada en las obras; que se ejecute la licitación que se ha aprobado; que se empleen bien los fondos europeos en uno de sus fines, que es la construcción verde, que es buena para todos, y se impulse la sostenibilidad a todos los niveles; que se cumpla la Ley de Morosidad: “El régimen de sanciones se aprobó y esperamos que se ponga a funcionar pronto: que se cobre pronto para que se pueda pagar pronto”, dice Peraita.

Peraita es optimista. Cree que los Presupuestos van a recoger la inversión en construcción y que los fondos europeos van a reforzar la inversión verde. Al mismo tiempo advierte de los riesgos de los créditos ICO: “En marzo había una expectativa de impagados que no se ha cumplido”. Quizá el panorama cambie cuando haya que devolver los créditos, y entonces puede haber problemas de impagos.

Las obras se están recuperando en España a distinto ritmo. “En Madrid, Cataluña o Levante va a haber inversión privada. En Castilla La Mancha no”, reconoce Peraita. Por eso pide inversión de obra pública.

Mientras todo esto ocurre, el hormigón está viviendo su propia transformación. Como ocurre en otros negocios, también tenía sus corruptelas. El real decreto 163/2019 pretende acabar con ellas y establecer una instrucción técnica de producción: “Cada planta de hormigón deberá tener un certificado que acredite el cumplimiento del real decreto. Antes un inspector tenía que visitar las plantas para comprobar si cumplían o no. Surgieron muchas plantas piratas que hacían mucho daño al sector. A partir de abril de 2021 deberán tener un certificado”, explica Peraita. Es un triunfo para los que trabajan legalmente, y también una garantía de calidad para todos. Los ensayos hasta ahora permitían que las plantas pudieran fabricar de un modo más barato primando la resistencia del material sobre la durabilidad, de modo que bajaba la calidad. A partir de ahora la calidad exigida será la misma para todos.

 

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Entrevista a Jaime Wolgeschaffen, presidente del Comité de Gestión de ANEFHOP en Canarias

 

¿Cuál es su visión de la evolución del sector en los últimos años?

Respecto a la evolución de las cifras de mercado, en las islas, después del batacazo de 2008, hemos pasado a una producción anual un 25% inferior de lo que se producía anteriormente. En este punto, desde 2016 el mercado se ha estabilizado y las industrias hemos aprendido a reajustar nuestras empresas a esta cifra de mercado.

Los industriales canarios del hormigón hemos basado nuestras ventas en obras destinadas principalmente a satisfacer al sector servicios y a la iniciativa privada más en concreto al ámbito de la vivienda y de los establecimientos turísticos. La obra pública durante los últimos años ha sido escasa y la licitada y ejecutada se ha realizado en plazos de ejecución muy por encima de los inicialmente planteados, por lo que su incidencia ha tenido poco peso.

Pero, dentro de este panorama, el sector ha evolucionado a mejor, la larga crisis ha ayudado a que determinados actores, que no han tenido interés en fundamentar su negocio como una empresa a largo plazo, sino como una oportunidad de los años de bonanza, hayan desaparecido, lo que ha permitido que año tras año el sector esté cada vez más profesionalizado y valorado por nuestros clientes.

 

¿Cómo está viviendo el sector la crisis actual provocada por la Covid-19?

La Covid-19 nos ha muy influido negativamente, como en el resto del territorio, y sobre todo teniendo en cuenta que más del 35% del PIB canario se fundamenta en el sector turístico, que está ahora mismo en situación crítica, perdiéndose toda la temporada alta de 2020. Tenemos un desplome de nuestro PIB de más del 22%, una tasa de paro en torno al 25% y hemos llegado a tener casi 200.000 empleos en situación de ERTE. La dependencia de nuestra economía a la buena marcha del sector turístico es más que notoria. Esto plantea un escenario bastante incierto para el negocio de la construcción para el año 2021.

2020 para el sector del hormigón ha sido un año de inercia, las obras que estaban en marcha, casi todas de iniciativa privada, han continuado, pero se van acabando.

El año próximo 2021 y venideros tendrían un cariz positivo si lo condicionamos a que se hagan efectivas las partidas anunciadas a bombo y platillo destinadas a obra pública, que realmente existan proyectos públicos en cartera para poder ser incluidos en el plan de inversiones y, principalmente, que el turismo vuelva, que resolvamos la situación de pandemia con la vacuna y se retomen los niveles macroeconómicos en las islas.

 

Uno de los problemas que afecta al sector del hormigón en Canarias es la dificultad para el acceso a los áridos. ¿Cuál es la situación en estos momentos y qué soluciones se están contemplando para sortear esta carencia?

En la comunidad canaria, cada territorio tiene sus propias necesidades y no se puede afirmar que Canarias sufre una escasez de áridos de manera generalizada.

Realmente, la isla que está viendo las orejas al lobo actualmente es Tenerife, pues el resto tienen solucionada la papeleta en el autoabastecimiento.

El problema principal no resuelto es que no ha habido en el tiempo una planificación de los recursos necesarios, de las necesidades para el desarrollo económico y social de cada isla para las próximas décadas. Se han desarrollado planes insulares de ordenación del territorio sin tener en cuenta la necesidad estratégica de estos recursos. Pero, hay mucho que trabajar.

Somos islas volcánicas, el desabastecimiento no debería ser una carencia en sí. Canarias tiene cerca del 40% de su territorio protegido y cierto es que nuestro principal sector depende de cómo defendamos y conservemos nuestro territorio, pero esto no está reñido con la protección de nuestro entorno. Es más, lo favorecería, porque se evitaría el “picoteo” del suelo de forma alegal, aprovechándose de esta sensación de incertidumbre.

La importación de áridos desde otros lugares del país, o desde África, incrementaría los precios de esta materia prima en casi el doble, con las repercusiones en los precios finales de obra y al consumidor final. Por no hablar de los daños colaterales no medidos al medio ambiente, generados por la maquinaria necesaria para la distribución de estos áridos.

La solución tiene que estar dentro de casa y se han de promover los planes estratégicos necesarios para esta materia prima de primera necesidad en el tiempo.

 

ANEFHOP implantó hace unos años el Hormigón Expert de Sostenibilidad como medida para salir reforzados de la crisis financiera de 2008. ¿Qué balance hace de esta medida y cómo ha contribuido al desarrollo del sector en Canarias?

Como comenté antes, la crisis del 2008 ayudó a convencer a aquellos empresarios del hormigón no profesionales de que éste no era su negocio. Desde entonces, de forma mayoritaria, el sector cuenta con profesionales que creen en el negocio dentro de una normativa aplicable y exigible. El hormigón Expert ha ayudado a motivar y afianzar todavía más este propósito de los asociados, no solo desde el punto de vista de la calidad del producto para nuestros clientes, sino desde el punto de vista de la seguridad de nuestras instalaciones y maquinarias, vigilancia de nuestro contexto medioambiental, formación de nuestros equipos, etc. Es un esfuerzo que merece la pena y que nos diferencia positivamente.

 

Queda ya muy poco para que se cumpla el plazo límite que se ha establecido para obtener el certificado de cumplimiento del Real Decreto 163/2019. ¿Cómo están afrontando las empresas de las Islas esta nueva legislación?

Me atrevería a decir que el 100% de los asociados canarios están trabajando para certificarse y cumplir con las fechas y, paralelamente, vemos que otras empresas del sector que no pertenecen a Anefhop están solicitando adherirse a la asociación como apoyo a este nuevo reto.

 

Precisamente, este Real Decreto 163/2019 debería dejar fuera del sector a aquellos fabricantes que no cumplan con la ley. En este sentido, ¿existe un problema de intrusismo y competencia desleal en Canarias?

El intrusismo es una constante del negocio y lo hemos sufrido incluso desde nuestros propios colaboradores, desde el sector del transporte hasta nuestros propios clientes que han montado sus plantas en obra.

Desde mi punto de vista, toda norma que permita aumentar la credibilidad de la calidad de nuestro producto, es positiva para el sector, nos diferencia de los que no cumplen, y da valor añadido a nuestro producto.

Genera costes adicionales, pero a la vez ayuda a eliminar la mala praxis que opera en el sector y que daña la imagen del resto de fabricantes.

Poner y, sobre todo controlar, las reglas para todos los actores del sector, hará que por fin nuestro producto, el hormigón, tenga la importancia y la valoración que se merece.

 

Las dificultades que viene atravesando el sector por la crisis económica de la Covid-19 son enormes. Desde ANEFHOP se han solicitado medidas rotundas al Gobierno para reactivar la construcción y, por ende, la industria del hormigón. ¿Cree que los fondos europeos que recibirá nuestro país ayudarán a este objetivo?

Son fundamentales y debería aprovecharse hasta el último euro que nos llegue. Canarias, en referencia a nuestro sector, tiene un montón de necesidades de inversión pendientes y muy necesarias. Desde las energéticas, buscando sustituir las tradicionales por las limpias, pasando por las inversiones para la renovación de nuestra oferta turística, centros comerciales, paseos, instalaciones, para dar mayor calidad a nuestra oferta. Nuestros transportes y conectividad interna y externa. Nuevos puertos deportivos, depuración de aguas, gestión adecuada de vertederos, etc.

Ideas necesarias hay infinitas, pero lo verdaderamente importante es que nuestras instituciones públicas trabajen para tener el máximo de proyectos finalistas que puedan acogerse a estos fondos y podamos realmente aprovecharnos de esta oportunidad única.

 

¿Qué retos de los que ha de hacer frente el sector en los próximos años considera más importantes?

El primero que tenemos ya encima es la gestión medio ambiental y la economía circular. Esto ya es presente y empieza a tener un valor importante en nuestras cuentas de explotación.

La normalización y control total de nuestros productos y servicios. Se nos debería exigir ser una industria auto responsable, con altos niveles de calidad.

La adaptación a las nuevas tendencias de construcción y la protección del medio ambiente nos exigirán el uso de materias primas novedosas para la fabricación de hormigones, así como la búsqueda de hormigones, no tanto de mayor resistencia, sino con prestaciones físico-químicas más específicas.

El sector del hormigón está en mejora continua siempre y es un actor principal en todas las obras que ha llevado a cabo el ser humano en su historia.

Carreteras más sostenibles con firmes de hormigón

El uso del hormigón en los firmes de carreteras comporta enormes beneficios para la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible, dos objetivos en los que ANEFHOP (Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado) viene trabajando en los últimos tiempos y que consideramos fundamentales para el sector.

En primer lugar, un beneficio importante de los firmes de hormigón es que contribuyen a un menor calentamiento global, reduciendo enormemente las emisiones de CO2 causadas por el transporte en carretera. La segunda razón tiene que ver con la mayor resiliencia al cambio climático. Las carreteras de hormigón muestran una mejor resistencia al cambio climático y a las condiciones meteorológicas extremas, por ejemplo, frente a las altas temperaturas. El tercer factor tiene que ver con que el hormigón es un material cien por cien circular, es decir, cien por cien reciclable. Finalmente, la cuarta ventaja se basa en la gestión sostenible del agua. El hormigón contribuye a una gestión más ecológica del ciclo del agua.

Sin embargo, no son solo las razones medioambientales y relacionadas con el desarrollo sostenible las que justifican el uso del hormigón en la construcción de carreteras y de grandes proyectos de infraestructuras. Hay que sumar otras ventajas fundamentales como son la mayor durabilidad, el menor mantenimiento y la mejora en la seguridad vial frente a otros materiales empleados en firmes.

La vida útil de un firme de hormigón supera los 40 años sin apenas mantenimiento, lo que supone un ahorro muy importante en los costes de conservación. Al haber menos obras, mejora la capacidad de la vía y disminuyen los atascos y por tanto el consumo de combustible. La utilización del hormigón en carreteras y autovías evita problemas habituales que presentan otro tipo de firmes, como son las grietas en el asfalto, la escasa iluminación o los baches y desniveles. Esta disminución redunda en una mayor seguridad y menores daños en los vehículos por esta clase de desperfectos. Circular por carreteras con buena regularidad, mejora el confort de conducción y reduce el consumo de combustible. Además, el color claro del hormigón refleja mejor la luz, lo que contrarresta el calentamiento global.

El empleo de hormigón en la capa de base y en la de rodadura mejora la capacidad resistente de la vía, reduciendo el desgaste y la deformación. Esto supone grandes beneficios en términos de seguridad vial y disminución de la siniestralidad, ya que reduce el riesgo de ‘aquaplaning’, al no producirse acumulaciones de agua en la vía. La rugosidad del hormigón favorece el rozamiento transversal, mejorando la adherencia de las ruedas al firme.

Aunque sabemos que el coste de construcción de este tipo de pavimentos es más elevado que si se emplean mezclas bituminosas, el coste a largo plazo del proyecto es menor. Los pavimentos de hormigón tienen una vida útil mucho mayor que los de asfalto, que no va más allá de los 15 años. Además, el desarrollo local se ve favorecido, dado que la producción del hormigón se realiza en las proximidades de cada obra con materias primas locales.

En este sentido, ANEFHOP hemos elaborado una infografía informativa junto con la Asociación Europea de Pavimentos de Hormigón (Eupave), con la que queremos transmitir las ventajas que tiene la utilización del hormigón en la construcción de grandes infraestructuras.

 

Pablo Gómez Escribano, delegado de la zona centro de ANEFHOP

 

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