Entrevista a Albert Gómez en El Economista

La Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop) denuncia que cerca del 40% de las fábricas de hormigón en España está produciendo sin cumplir la normativa vigente. Así lo advierte el presidente de la organización, Albert Gómez, quien reclama a la Administración que exija a las empresas su cumplimiento, así como una mayor concienciación por parte de los clientes.

“Nos gustaría que la Administración ejerciera un plan inspector y que acabara paralizando a las plantas no certificadas”, subraya Gómez. El Real Decreto 163/2019 obliga a los fabricantes de hormigón a obtener la Instrucción Técnica de Control de Producción, que implica mejorar los procesos de producción para el cuidado del medio ambiente. Las instalaciones tenían hasta el pasado 1 de abril para conseguir la certificación y, según las estimaciones de Anefhop, únicamente el 60% de las alrededor de 1.500 plantas que hay en España están certificadas. Es decir, aún se hallan en situación irregular en torno a 600 instalaciones.

“Tenemos que hacer un trabajo para influir a las Administraciones y a diversos estamentos para que se exija de una manera contundente el cumplimiento de este Real Decreto”, señala el presidente de la organización, que demanda la imposición de sanciones o, incluso, la paralización de la actividad de la planta que incumpla. “Desde el Ministerio de Industria podrían instar expedientes sancionadores”, reclama Gómez. Desde la patronal de las hormigoneras por ahora “no hemos empezado con las denuncias directas”, precisa. Anefhop asegura que en el caso de sus empresas asociadas en porcentaje que de fábricas que ya cuentan con el certificado necesario es prácticamente total -acoge a 750 instalaciones-. Gómez afirma que cumplir con la normativa requiere una inversión por parte de las empresas, aunque “no es muy grande”. De hecho, advierte de que el incumplimiento de la ley “puede hacer que los costes suban”.

El presidente de Anefhop asegura que dentro del cerca de 40% de plantas que siguen sin certificar, “hay bastantes que se debe a desconocimiento” de la obligación de obtener la Instrucción Técnica de Control de Producción. Incide, además, en que aún hay muchas fábricas que están tramitando la concesión de la certificación.

La industria del hormigón recortó en 2020 el 8% su cifra de negocio en España, “mucho menos de lo que preveíamos” cuando se declaró el estado de alarma en marzo del pasado ejercicio. Las proyecciones originales apuntaban a caídas superiores al 30%.

El sector del hormigón rompió así el año pasado con la tendencia positiva que había experimentado en 2018 y 2019. No obstante, para Gómez lo acaecido en 2020 sólo representa “un bache”, máxime cuando el comportamiento del segundo semestre “fue mucho mejor”. Una situación que se ha extendido al año en curso. “Los números están siendo generalmente buenos en todas las Comunidades Autónomas”, explica Gómez, que estima que, aún sin datos oficiales, se están registrando crecimientos por encima del 5%. Para el ejercicio completo, Anefhop maneja las previsiones de otras organizaciones y comparte una expectativa de incremento de la cifra de negocio ligada al consumo de hormigón y cemento de entre el 7% y el 9%.

La organización recalca que “estamos empezando a ver algún proyecto de inversión pública que se está reactivando”, si bien el motor actual para el sector sigue siendo la iniciativa privada.

 

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Implicaciones de la Instrucción Técnica de Control de Producción (RD 163)

Estamos en la cuenta atrás final para el 1 de abril de 2021, fecha prevista en el RD163/2019 para que todas las plantas de hormigón obtengan el certificado de cumplimiento de la Instrucción emitido por un organismo de control. Parecía que no iba a llegar nunca desde su entrada en vigor en julio de 2019, pero ya nos encontramos muy cerca de su obligada obtención.

Ya hacía muchos años que el sector pedía un cambio de rumbo. Las diferencias en la fabricación de las centrales de hormigón, en referencia a la norma EHE08, hacen que la situación en muchos mercados sea insostenible. Así, se pudo escuchar cómo a este cambio algunos lo denominaban “profesionalizar el sector”, otros aludían a la “búsqueda de la excelencia”, y otros sin más, se referían a una forma de “combatir a la competencia desleal” que no cumplía con la anterior Instrucción y norma. Lo que era evidente es que no existía un control que sacudiese el sector y nos ayudara a dar un salto calidad. Desde Anefhop, implantamos entre nuestros asociados el distintivo Hormigón Expert, que venía a recoger los requerimientos que obligaba la anterior reglamentación, así como las disposiciones que afectan a riesgos laborales y a medio ambiente. No cabe duda de que este esfuerzo, realizado por los asociados, tiene ahora sus frutos, pues para ellos está siendo más fácil adaptarse a la nueva Instrucción.

Lo novedoso es que la nueva Instrucción Técnica obliga a las plantas de hormigón a pasar una auditoría externa a través de un organismo de control debidamente acreditado, que certifique que se cumple con el RD y así obtener el certificado correspondiente. Es decir, la carga de la prueba del cumplimiento pasa de la Administración regional a las empresas productoras. Pocas inspecciones hemos sufrido en el sector para verificar el cumplimiento de la Instrucción de control de producción en los últimos años y la razón que se nos ha dado siempre es la falta de medios de la administración. Y esta falta de inspección gubernativa y su posterior efecto sancionador y punitivo ha hecho que una parte no pequeña ni desdeñable de los operadores de este sector hayan incumplido sistemáticamente estas exigencias técnicas.

Como hemos comentado en muchas charlas, y recurriendo al símil con el carnet de conducir, es como si antes nos tuvieran que mirar uno a uno para ver si sabíamos conducir y cumplíamos en nuestro día a día con el código de circulación, y ahora sin embargo tengamos que obtener el carnet por nosotros mismos. Sin el carnet no se puede conducir, sin el certificado no se puede fabricar hormigón. Así de simple y así de transformador. Igual que ninguna empresa de transporte contrataría a un conductor sin permiso de conducción, por más que demuestre su sobrada experiencia, ninguna empresa constructora podrá contratar hormigón a una planta sin certificado.

El papel de la asociación en este contexto es de elevada importancia. Este RD afecta principalmente a los fabricantes. Pero de nada serviría si no se dan una serie de condiciones para que se cumpla la legalidad que pretende implantar.

En primer lugar, que los organismos responsables exijan su cumplimiento. Así, las Direcciones Generales de Industria de las diferentes Comunidades Autónomas deben conocer el RD y exigir a las empresas de su región que dispongan del certificado. Sólo tienen que reclamar su presentación, ya no se hace necesaria la visita ni la inspección. Las multas por no disponer del certificado corresponden a la clasificación de la falta, que es considerada por la Ley de Industria como muy grave.

En segundo lugar, los organismos de control deben hacer su trabajo de la forma más homogénea posible, de manera que se garantice que todos los certificados recogen las mismas exigencias del RD. Para ello, tanto desde Anefhop como desde ENAC y el propio Ministerio de Industria, velaremos porque las exigencias legales sean las mismas para todos, independientemente del organismo de control que expida el certificado.

En tercer lugar, asegurar el cumplimiento de determinados aspectos que regula el RD, como la posesión de un software de producción cerrado e inviolable, el control del volumen suministrado, el control de los objetivos de calidad, etc. Este es un objetivo capital. La nueva normativa y su estricta aplicación deben conseguir erradicar de plano esas malas prácticas, utilizadas desde hace tiempo por los competidores desleales.

Debe tenerse en cuenta, por otro lado, que la no posesión del certificado puede afectar incluso a las coberturas de los riesgos de siniestros de calidad por parte de las compañías aseguradoras.

En cuarto lugar, y aunque hasta el 1 de abril de 2021 sólo sea con carácter informativo, las constructoras están ya obligadas a pedir el certificado antes del inicio de la obra. En el caso de que se contrate hormigón de centrales sin certificado a partir de la citada fecha, estarían cometiendo un fraude, y así lo denunciaremos firmemente desde Anefhop. Todas las centrales que no tengan certificado, y por tanto no cumplan la ley, no podrán comercializar hormigón.

No es menos importante la colaboración de otras asociaciones afines que, dentro de sus posibilidades, nos ayuden a cumplir y a detectar situaciones de incumplimiento. Dicho incumplimiento nos perjudica a todos, pues estamos en la misma cadena, y lo que ocurre en un extremo de la misma se acaba trasladando al otro extremo.

No cabe duda de que en esta época nos toca hacer nuevamente un esfuerzo, pero desde Anefhop pensamos que -esta vez sí- contamos con los apoyos necesarios para asegurar un cambio positivo y transformador en el sector. Para ello, necesitaremos el convencimiento de todos los asociados, así como la máxima colaboración para ponerlo en marcha y, después, hacer un intenso seguimiento cuyo objetivo es que el 100% de las centrales operativas de hormigón en España estén certificadas.

En Anefhop creemos en un sector altamente profesionalizado, con centrales de hormigón certificadas en el RD 163, ¿empujamos juntos?

 

Carlos Peraita, director general de ANEFHOP

 

Esta tribuna ha sido publicada en el número enero/febrero de Cemento y Hormigón

 

Entrevista a Joaquín Molina, miembro de la Junta Directiva de ANEFHOP

  1. Cuéntenos de usted y su relación con el mundo del hormigón

La verdad es que toda mi vida profesional, desde que acabé la Universidad, ha transcurrido en el sector del hormigón. Empecé en Valencia como becario hace 22 años en una pequeña empresa familiar, y desde entonces ha sido como una adicción para mí, vivo con pasión el sector y los cambios que en él se han producido a lo largo de todo este tiempo. He tenido la oportunidad de conocerlo en profundidad con diferentes responsabilidades en diversas compañías dentro y fuera del país. En la actualidad llevo la Dirección Comercial y de Marketing y la Vicedirección de la División Industrial en España de Eiffage Infraestructuras, que engloba los negocios de áridos, hormigón y logística.

 

  1. ¿Cómo está enfrentando el sector del hormigón la crisis producida por la pandemia?

Con dificultades, como casi todos los sectores de la economía. Obviamente no podemos compararnos con el sector turístico y de restauración, que ha sido golpeado de forma brutal, pero en el nuestro hay que tener en cuenta que veníamos de una década con repetidas caídas interanuales de 2 cifras, y cuando nos estábamos empezando a recuperar lentamente los tres últimos años, nos viene esta nueva crisis que nos coge todavía muy débiles. En 2020 el sector ha vuelto a caer más de un 10%, aunque me preocupa más como está disminuyendo la cartera, que es la que garantiza la producción a corto y medio plazo. Los proyectos de licitación de obra pública durante la pandemia han bajado de forma importante, así como los de construcción de viviendas, lo que hace que afrontemos un 2021 muy preocupante que puede ser incluso peor que 2020.

 

  1. ¿De qué manera o con qué instrumentos se puede garantizar la recuperación del sector en los próximos años?

Lo primero que a todos nos viene a la cabeza son los fondos europeos, que sin duda serán la herramienta principal, pero mientras éstos llegan se deben acelerar de forma urgente las licitaciones de proyectos de infraestructuras y vivienda pública; teniendo en cuenta que el sector de la construcción es uno de los que más PIB aporta al país, y que otros dos muy importantes (turismo y automóvil) están en una situación crítica debido al Covid-19, si esto no se hace el desempleo y la economía española podrían llegar al borde del colapso.

 

  1. ¿Cuál es su percepción en torno a los fondos europeos que llegarán en los próximos meses y cómo pueden influir en la industria del hormigón?

Como decía antes, creo que serán el principal instrumento pues, con dichos fondos, se debe transformar el país en toda su dimensión y prepararlo para el futuro. En mi opinión el reto es similar al de la transformación que se produjo en las décadas de los 80 y 90, donde tuvimos que superar el retraso acumulado por la dictadura. La sociedad está expectante, ilusionada y preparada para empujar esa necesaria transformación, y espera que sus representantes políticos estén a la altura en este momento crucial donde parece que las palabras están pesando más que los hechos. Yo, que soy optimista por naturaleza, creo que aprovecharemos dichos fondos de forma adecuada para producir el cambio estructural que necesita el país, y en el que sin ninguna duda el hormigón tendrá su influencia y protagonismo, pues se trata de un producto necesario para innumerables proyectos de transición energética y movilidad para los que la industria está sobradamente preparada.

Específicamente en nuestro sector, hay un sinfín de mejoras posibles: sería razonable que cambiara el modelo de construcción en la edificación haciendo los muros de fachada con hormigón, ganando en seguridad y tiempos de ejecución, superficie útil y robustez en la estructura, de manera que terremotos como el de Lorca no les afecten de forma tan importante, y en general la durabilidad del edificio sea mucho mayor y por tanto más sostenible. En la actualidad ya existen hormigones que utilizan materiales de baja densidad y gran capacidad de aislamiento, reduciendo así el peso de la estructura y mejorando la eficiencia energética; tengo la esperanza que las normativas futuras vayan hacia hormigones de altas prestaciones para reducir la cantidad del producto en estructuras más esbeltas, necesitando por tanto menos recursos materiales para su construcción; espero que se apoyen de forma decidida las carreteras mixtas de hormigón y aglomerado asfáltico, aprovechando mejor las propiedades que tiene cada uno de los productos, tanto para su durabilidad y menor mantenimiento como para la reducción del consumo de combustible en la rodadura; por otro lado, creo necesario que se favorezca tanto el uso de materiales más eficientes o reciclados en el diseño de los hormigones como la optimización de la cantidad de cemento, con el objetivo de disminuir la huella de carbono sin que ello signifique reducir las prestaciones ni la durabilidad del producto; sería importante y deseable que se apoyaran proyectos que permitan reutilizar hormigones sobrantes de obras que todavía permanecen en estado fresco; en definitiva, hay muchísimos campos sobre los que actuar y en los que por ejemplo Eiffage y otras empresas están investigando, pero que también desde ANEFHOP y diversas asociaciones se están promoviendo y que espero lleguen a buen fin.

 

  1. Queda menos de un mes para que expire el plazo que obliga a la certificación del control de producción de las plantas de hormigón. ¿Qué mensaje les trasladaría a las plantas de hormigón que aún no han obtenido el certificado?

Creo que globalmente, salvo casos excepcionales, todo el sector está concienciado de la necesidad y obligatoriedad de esta certificación. Es verdad que, como siempre, lo hemos dejado de forma bastante generalizada para última hora y, en estos momentos, hay un cierto tapón en las empresas certificadoras acreditadas para llegar a tiempo, pero mi sensación es que la gran mayoría de las plantas que todavía no la han obtenido, están en proceso o con fecha reservada para la auditoría, por lo que estimo que en poco tiempo la mayor parte del sector estará certificado.

Por otro lado, las Administraciones Públicas están enviando circulares a las empresas suministradoras y constructoras para avisarles de que esta obligación entra en vigor el próximo 1 de abril, y estarán muy atentas para que no haya plantas suministrando hormigón sin certificación; de hecho ya hay muchas constructoras que lo están exigiendo, y algunos proveedores que dentro de su Política de Responsabilidad Corporativa, van a pedir a sus clientes que estén certificados para venderles materias primas, por lo que aquellas empresas que no quieran certificarse no tendrán futuro y desaparecerán irremediablemente a medio plazo.

 

  1. En su opinión, ¿cuáles son las principales aportaciones de valor del RD 163/2019?

En un paso más para converger al resto de países europeos en cuanto a exigencias dentro de nuestro sector, y espero que el definitivo antes de tener una normativa armonizada igual para todos.

Por otra parte, entiendo que de forma definitiva esta certificación significará la desaparición total de cualquier duda sobre la profesionalidad de las empresas suministradoras de hormigón, las cuales en general cumplen unos estándares de calidad, medio ambiente y prevención de riesgos laborales muy por encima de la mayoría de otros sectores; la normativa y controles que afectan a los fabricantes de hormigón preparado son muy exigentes, pero aun así sigue habiendo dudas sobre su verdadero nivel profesional, especialmente debido a una pequeñísima parte que daña de forma injusta la imagen de todo el sector. Con este RD y la obligación de su certificación, lo que espero es que esta parte desleal desaparezca para siempre y el sector recupere la imagen que realmente merece.

 

  1. ¿Qué retos, a su juicio, tiene el sector para los próximos años?

Principalmente que sea sostenible económicamente, así de dura es la realidad que enfrenta el sector. Las empresas de hormigón preparado estuvieron casi una década con pérdidas económicas permanentes debido a la crisis de 2008, donde la morosidad y el desequilibrio de la oferta y la demanda fueron la tormenta perfecta para arruinar a un gran número de compañías y debilitar enormemente las reservas de las que pudieron subsistir. Estas últimas no se han recuperado, están realmente débiles, y solo podrán continuar en el futuro si se aumenta la rentabilidad y se le da el valor real que tiene el producto que venden. Creo que a esto ayudará la certificación del RD porque empujará a que la competencia desleal vaya desapareciendo, pero por otro lado será muy importante, además del buen aprovechamiento de los Fondos Europeos, la concienciación de la Administración Pública de obligar a las empresas a cumplir la vigente Ley de Morosidad.

 

  1. En un contexto tan complicado como el actual, ¿qué papel debe cumplir, o representa una asociación como ANEFHOP?

Verdaderamente ha realizado un trabajo increíble y puedo asegurar que ha ayudado a nuestro sector a transformarse por completo en la década 2008-2017, cuando sufrimos las consecuencias de la crisis financiera mundial y explotó en España la burbuja inmobiliaria. En esos 10 años tremendamente difíciles, la implantación del sello EXPERT y la obligación de certificarse para ser asociado de ANEFHOP, ha preparado a las empresas asociadas muy bien para el futuro, y se ha avanzado muchísimo en calidad, prevención, productividad, innovación y sostenibilidad, convirtiéndose en mi opinión en un referente para otros sectores e incluso otros países. Muchas veces tenemos la sensación, muy española, de que el resto del mundo hace mejor las cosas, pero cuando viajamos nos damos cuenta de que fuera nos valoran mucho más de lo que lo hacemos nosotros mismos y, si comparamos de forma objetiva, vemos que realmente estamos a la altura de los mejores. Un ejemplo es el propio Grupo Eiffage, multinacional en la que trabajo y que ha confiado en nuestra División de España como referente de hormigón para grandes o complejos proyectos de infraestructuras, quizás el más significativo por la dificultad del producto, en la Guayana Francesa, donde está situada la Agencia Espacial Europea, en el que un equipo nuestro diseñó y fabricó el hormigón para la plataforma de lanzamiento del cohete Ariane 6.

¿Cómo te gustaría que fuese el mundo en el 2030?

La ONU aprobó en 2015 la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, a partir de las respuestas a dicha pregunta, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas en cinco dimensiones: personas, planeta, prosperidad, paz y alianzas.

En el mundo actual, con las circunstancias que nos ha tocado vivir, se puede considerar una obligación para todas las empresas, da igual el sector en el que desarrollen su actividad, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible como parte de su cultura de empresa. Nuestro sector no puede ser menos, debe adoptar estos objetivos y con ello contribuir a hacer nuestra actividad más sostenible. Son los clientes, las administraciones, nuestros empleados, la sociedad en su conjunto los que están empujando para que, poco a poco, todas las empresas contribuyan a un desarrollo más sostenible de nuestro mundo. Ya no vale crecer y crecer y aumentar los beneficios de cualquier manera, la sociedad no nos lo va a permitir.

Además, el sector del hormigón en concreto y el sector de la construcción en general se ha visto en ocasiones por parte de la sociedad como una de las mayores amenazas al desarrollo sostenible. Los motivos han sido muchos, el impacto de las obras en el medio ambiente, el consumo de recursos naturales, los grandes vaivenes sufridos por nuestro sector en cuanto a volumen de actividad, con periodos de un gran “boom de la construcción” seguidos de épocas con una actividad nula o casi nula. Todas estas son claramente circunstancias que no contribuyen a la sostenibilidad.

Por todo ello adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible debe suponer una oportunidad para nuestro sector de reivindicarnos como una actividad que quiere ser respetuosa y duradera. El compromiso debe partir de nosotros, pero está claro que debemos contar con la ayuda de la sociedad en su conjunto, de las diferentes administraciones, de los políticos y de nuestros clientes las empresas constructoras. Adoptar los objetivos puede ser relativamente fácil, la mayoría de las empresas ya llevan tiempo trabajando en ello y desde Anefhop vamos a colaborar con la creación de un grupo de trabajo sobre los ODS enfocados en nuestro sector, pero al final de nada servirá todo ello si las empresas no tienen ciertas garantías sobre la actividad, si no pueden trabajar con unas expectativas de futuro que le permitan invertir para mejorar las cosas, implantar políticas de empresa basadas en estos objetivos y así poder crecer de forma sostenible en el tiempo. El desarrollo sostenible necesita de un mantenimiento sostenible de la actividad empresarial del sector.

Aunque, como ya he mencionado, muchas empresas ya llevan tiempo trabajando en incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su forma de trabajar, en su cultura de empresa, todavía nos queda mucho trabajo por delante. Son muchos los objetivos que nos afectan y por tanto hay muchas medidas que podemos adoptar para contribuir a alcanzarlos. Un ejemplo, en relación con el primer objetivo que es “Erradicar la pobreza en todas sus formas y en todas partes”, podemos implantar políticas de igualdad en las empresas, ofrecer productos gratuitos a personas en situación vulnerable, trazar alianzas con ONG’s, etc.

Desde el Grupo de trabajo sobre los ODS que hemos creado en Anefhop propondremos más acciones concretas, aportadas por los propios fabricantes, a implementar de forma voluntaria por los asociados. Queremos trabajar como sector para integrar en nuestras operaciones comerciales y relaciones con nuestros interlocutores las preocupaciones sociales y medioambientales.

 

Pablo Gómez, delegado de la Región Centro y Canarias de ANEFHOP (Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado)

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Entrevista a Carlos Peraita en El Economista

Más de 200 fábricas de hormigón echarán el cierre este año como consecuencia de la nueva normativa recogida en el Real Decreto 163/2019, que les obliga a obtener la Instrucción Técnica de Control de Producción, según estima el director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop), Carlos Peraita. Las instalaciones tienen hasta el 1 de abril para conseguir la certificación, si bien la lentitud con que se está instrumentando el proceso podría llevar a que se amplíe el plazo.

Hasta la fecha, poco más de 100 plantas de hormigón ya cuentan con el certificado, de un total de 1.500 que hay en España. Asimismo, alredededor de 600 ya han solicitado la auditoría, que ha de ser realizada por un organismo de control acreditado por la la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), y están en fase de tramitación.

Las estimaciones de la patronal del sector es que entre 200 y 300 instalaciones no obtendrán la certificación y “desaparecerán”. Ahora bien, en muchos casos la fabricación de hormigón es una actividad complementaria dentro de conglomerados que desarrollan negocios como los de los áridos.

Para Peraita, la normativa “puede ser una palanca transformadora del sector” porque “el mercado se va a concentrar en aquellas plantas que ofrezcan garantías de calidad” y ayudará a terminar con aquellas instalaciones que “están haciendo competencia desleal”. “Buscamos que las plantas ganen dinero, pero tienen que invertir para el cuidado del medio ambiente con unos procesos son más limpios”, como así lo exige la Instrucción Técnica.

El recorte de las ventas de hormigón en España en 2020 finalmente se aproxima al 10%

Peraíta avanza, por otro lado, que el sector del hormigón ha conseguido finalmente superar el 2020 mejor de lo esperado. Frente a las caídas estimadas de las ventas del 30% como consecuencia de los efectos de la pandemia sobre la construcción, el recorte finalmente se aproximará al 10%.

Para 2021, Anefhop prevé un primer semestre negativo debido a la incertidumbre y una cierta recuperación en el segundo semestre, para cerrar el año con un recorte de entre el 5-10%, hasta unos 20 millones de metros cúbicos, muy lejos del nivel de 40 millones que la organización considera sostenible.

 

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Entrevista a Carlos Peraita en Corporate

El negocio del hormigón está muy fragmentado. Hay algunas multinacionales grandes, cementeras (LafargeHolcim y CEMEX son las principales), que cuentan con el hormigón integrado en su actividad y que tienen presencia en España. Han estado paralizadas hasta hace dos o tres años. Por debajo existen hormigoneras que cuentan con un número de plantas considerable, algunas de ellas con canteras de áridos. Y en tercer lugar hay plantas de hormigón locales, gestionadas por familias. En total hay 1.500 plantas de hormigón en España. La mayoría de ellas son empresas pequeñas.

El ámbito de actuación de las plantas no puede ser de más de cincuenta kilómetros. Producen material fresco que hay que servir en el momento.

El sector se ha llevado un varapalo fuerte en los últimos años. “En 2008 se produjeron 100 millones de metros cúbicos de hormigón. De ahí se bajó primero a 85, luego a 15… En 2019 se produjeron 24 millones de metros cúbicos. Al mismo tiempo, el número de plantas se ha reducido muy poco desde la crisis anterior”, señala Carlos Peraita, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop). Algunas empresas han desaparecido; hay plantas que se han agrupado; todas mantienen el mínimo de empleados imprescindible.

Muchas de las empresas pequeñas han sobrevivido porque las multinacionales cerraron sus filiales durante la crisis (últimamente están volviendo, aunque aún no al nivel de la pre-crisis). En la propia junta directiva de Anefhop antes tenían presencia las compañías grandes, pero ahora han pasado a tener protagonismo las medianas.

La innovación de este sector se desarrolla a través de la actividad. Ya sea por la necesidad de materiales especiales, aligerados, autonivelantes o de ultraresistencia, “cada proyecto es un reto”, sostiene Peraita.

El negocio tiene su propia certificación de calidad: el sello Hormigon Expert. Controla los criterios de calidad, seguridad y medio ambiente. “Se han hecho esfuerzos, pero nos falta un punto de desarrollo tecnológico. En este aspecto estamos a la cola”, admite Peraita.

La clave en el uso del hormigón son los aditivos. Añaden características especiales de durabilidad, fraguado o manejabilidad que antes no se tenían.

La construcción 3D es un terreno de innovación que planea alrededor del hormigón, pero “todavía estamos muy verdes”, afirma Peraita.

En cuanto a los autonivelantes, han avanzado hacia cambiar la forma de pavimento de las naves industriales. “Antes había fisuras; ahora las naves son sin cortes gracias a la aplicación del hormigón. Inditex tiene algunos edificios paradigmáticos en este sentido”, indica Peralta.

El Covid no ha impedido que la actividad hormigonera siguiera adelante: “Se daban las condiciones en todo momento. Las plantas tienen poco personal y no hay contacto entre ellas”, señala Carlos Peraita.

En las obras hay contacto y se usaban las mascarillas, como es lógico. Los contagios ha podido subir como consecuencia del aumento en el país, pero no parece que haya sido por la relación entre los trabajadores.

En cuanto a la producción, las expectativas iniciales eran muy negativas, pero, “tras el confinamiento, las obras arrancaron con mucha fuerza; en algunos casos, con más fuerza de lo normal”, asegura Peraita. La previsión de caída del negocio era de un 30%, y al final se ha quedado en un 15%. En algunas regiones, como Andalucía, Asturias o Castilla La Mancha, ha costado más arrancar.

Ahora, sin embargo, ha surgido otro problema: “Las obras que rearrancaron ya se están acabando, y nosotros vivimos de las obras. Las expectativas están muy difuminadas. No se sabe si la edificación va a arrancar. Las comunidades autónomas han contratado muy poco en este tiempo. Noviembre y diciembre están siendo duros”, afirma Peraita.

La llegada de la vacuna puede ayudar a que vuelvan los proyectos. En este punto, Peraita pide al Gobierno que apoye al sector de la construcción: “Ahora el turismo no puede empujar, pero nosotros sí. Podemos contribuir más a la subida del producto interior bruto”.

Peraita lamenta que la construcción esté mal vista, pero resalta que hay trabajo que hacer en el mantenimiento de infraestructuras, que hay infraestructuras que no se han ejecutado en diez años, que las amortizaciones están ya siendo superiores a la inversión y que están perdiendo valor, y que se puede evolucionar mucho en el terreno medioambiental.

Peraita solicita varias acciones que tienen bastante sentido común: que se aumente la colaboración público-privada y el aumento de la inversión privada en las obras; que se ejecute la licitación que se ha aprobado; que se empleen bien los fondos europeos en uno de sus fines, que es la construcción verde, que es buena para todos, y se impulse la sostenibilidad a todos los niveles; que se cumpla la Ley de Morosidad: “El régimen de sanciones se aprobó y esperamos que se ponga a funcionar pronto: que se cobre pronto para que se pueda pagar pronto”, dice Peraita.

Peraita es optimista. Cree que los Presupuestos van a recoger la inversión en construcción y que los fondos europeos van a reforzar la inversión verde. Al mismo tiempo advierte de los riesgos de los créditos ICO: “En marzo había una expectativa de impagados que no se ha cumplido”. Quizá el panorama cambie cuando haya que devolver los créditos, y entonces puede haber problemas de impagos.

Las obras se están recuperando en España a distinto ritmo. “En Madrid, Cataluña o Levante va a haber inversión privada. En Castilla La Mancha no”, reconoce Peraita. Por eso pide inversión de obra pública.

Mientras todo esto ocurre, el hormigón está viviendo su propia transformación. Como ocurre en otros negocios, también tenía sus corruptelas. El real decreto 163/2019 pretende acabar con ellas y establecer una instrucción técnica de producción: “Cada planta de hormigón deberá tener un certificado que acredite el cumplimiento del real decreto. Antes un inspector tenía que visitar las plantas para comprobar si cumplían o no. Surgieron muchas plantas piratas que hacían mucho daño al sector. A partir de abril de 2021 deberán tener un certificado”, explica Peraita. Es un triunfo para los que trabajan legalmente, y también una garantía de calidad para todos. Los ensayos hasta ahora permitían que las plantas pudieran fabricar de un modo más barato primando la resistencia del material sobre la durabilidad, de modo que bajaba la calidad. A partir de ahora la calidad exigida será la misma para todos.

 

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Entrevista a Jaime Wolgeschaffen, presidente del Comité de Gestión de ANEFHOP en Canarias

 

¿Cuál es su visión de la evolución del sector en los últimos años?

Respecto a la evolución de las cifras de mercado, en las islas, después del batacazo de 2008, hemos pasado a una producción anual un 25% inferior de lo que se producía anteriormente. En este punto, desde 2016 el mercado se ha estabilizado y las industrias hemos aprendido a reajustar nuestras empresas a esta cifra de mercado.

Los industriales canarios del hormigón hemos basado nuestras ventas en obras destinadas principalmente a satisfacer al sector servicios y a la iniciativa privada más en concreto al ámbito de la vivienda y de los establecimientos turísticos. La obra pública durante los últimos años ha sido escasa y la licitada y ejecutada se ha realizado en plazos de ejecución muy por encima de los inicialmente planteados, por lo que su incidencia ha tenido poco peso.

Pero, dentro de este panorama, el sector ha evolucionado a mejor, la larga crisis ha ayudado a que determinados actores, que no han tenido interés en fundamentar su negocio como una empresa a largo plazo, sino como una oportunidad de los años de bonanza, hayan desaparecido, lo que ha permitido que año tras año el sector esté cada vez más profesionalizado y valorado por nuestros clientes.

 

¿Cómo está viviendo el sector la crisis actual provocada por la Covid-19?

La Covid-19 nos ha muy influido negativamente, como en el resto del territorio, y sobre todo teniendo en cuenta que más del 35% del PIB canario se fundamenta en el sector turístico, que está ahora mismo en situación crítica, perdiéndose toda la temporada alta de 2020. Tenemos un desplome de nuestro PIB de más del 22%, una tasa de paro en torno al 25% y hemos llegado a tener casi 200.000 empleos en situación de ERTE. La dependencia de nuestra economía a la buena marcha del sector turístico es más que notoria. Esto plantea un escenario bastante incierto para el negocio de la construcción para el año 2021.

2020 para el sector del hormigón ha sido un año de inercia, las obras que estaban en marcha, casi todas de iniciativa privada, han continuado, pero se van acabando.

El año próximo 2021 y venideros tendrían un cariz positivo si lo condicionamos a que se hagan efectivas las partidas anunciadas a bombo y platillo destinadas a obra pública, que realmente existan proyectos públicos en cartera para poder ser incluidos en el plan de inversiones y, principalmente, que el turismo vuelva, que resolvamos la situación de pandemia con la vacuna y se retomen los niveles macroeconómicos en las islas.

 

Uno de los problemas que afecta al sector del hormigón en Canarias es la dificultad para el acceso a los áridos. ¿Cuál es la situación en estos momentos y qué soluciones se están contemplando para sortear esta carencia?

En la comunidad canaria, cada territorio tiene sus propias necesidades y no se puede afirmar que Canarias sufre una escasez de áridos de manera generalizada.

Realmente, la isla que está viendo las orejas al lobo actualmente es Tenerife, pues el resto tienen solucionada la papeleta en el autoabastecimiento.

El problema principal no resuelto es que no ha habido en el tiempo una planificación de los recursos necesarios, de las necesidades para el desarrollo económico y social de cada isla para las próximas décadas. Se han desarrollado planes insulares de ordenación del territorio sin tener en cuenta la necesidad estratégica de estos recursos. Pero, hay mucho que trabajar.

Somos islas volcánicas, el desabastecimiento no debería ser una carencia en sí. Canarias tiene cerca del 40% de su territorio protegido y cierto es que nuestro principal sector depende de cómo defendamos y conservemos nuestro territorio, pero esto no está reñido con la protección de nuestro entorno. Es más, lo favorecería, porque se evitaría el “picoteo” del suelo de forma alegal, aprovechándose de esta sensación de incertidumbre.

La importación de áridos desde otros lugares del país, o desde África, incrementaría los precios de esta materia prima en casi el doble, con las repercusiones en los precios finales de obra y al consumidor final. Por no hablar de los daños colaterales no medidos al medio ambiente, generados por la maquinaria necesaria para la distribución de estos áridos.

La solución tiene que estar dentro de casa y se han de promover los planes estratégicos necesarios para esta materia prima de primera necesidad en el tiempo.

 

ANEFHOP implantó hace unos años el Hormigón Expert de Sostenibilidad como medida para salir reforzados de la crisis financiera de 2008. ¿Qué balance hace de esta medida y cómo ha contribuido al desarrollo del sector en Canarias?

Como comenté antes, la crisis del 2008 ayudó a convencer a aquellos empresarios del hormigón no profesionales de que éste no era su negocio. Desde entonces, de forma mayoritaria, el sector cuenta con profesionales que creen en el negocio dentro de una normativa aplicable y exigible. El hormigón Expert ha ayudado a motivar y afianzar todavía más este propósito de los asociados, no solo desde el punto de vista de la calidad del producto para nuestros clientes, sino desde el punto de vista de la seguridad de nuestras instalaciones y maquinarias, vigilancia de nuestro contexto medioambiental, formación de nuestros equipos, etc. Es un esfuerzo que merece la pena y que nos diferencia positivamente.

 

Queda ya muy poco para que se cumpla el plazo límite que se ha establecido para obtener el certificado de cumplimiento del Real Decreto 163/2019. ¿Cómo están afrontando las empresas de las Islas esta nueva legislación?

Me atrevería a decir que el 100% de los asociados canarios están trabajando para certificarse y cumplir con las fechas y, paralelamente, vemos que otras empresas del sector que no pertenecen a Anefhop están solicitando adherirse a la asociación como apoyo a este nuevo reto.

 

Precisamente, este Real Decreto 163/2019 debería dejar fuera del sector a aquellos fabricantes que no cumplan con la ley. En este sentido, ¿existe un problema de intrusismo y competencia desleal en Canarias?

El intrusismo es una constante del negocio y lo hemos sufrido incluso desde nuestros propios colaboradores, desde el sector del transporte hasta nuestros propios clientes que han montado sus plantas en obra.

Desde mi punto de vista, toda norma que permita aumentar la credibilidad de la calidad de nuestro producto, es positiva para el sector, nos diferencia de los que no cumplen, y da valor añadido a nuestro producto.

Genera costes adicionales, pero a la vez ayuda a eliminar la mala praxis que opera en el sector y que daña la imagen del resto de fabricantes.

Poner y, sobre todo controlar, las reglas para todos los actores del sector, hará que por fin nuestro producto, el hormigón, tenga la importancia y la valoración que se merece.

 

Las dificultades que viene atravesando el sector por la crisis económica de la Covid-19 son enormes. Desde ANEFHOP se han solicitado medidas rotundas al Gobierno para reactivar la construcción y, por ende, la industria del hormigón. ¿Cree que los fondos europeos que recibirá nuestro país ayudarán a este objetivo?

Son fundamentales y debería aprovecharse hasta el último euro que nos llegue. Canarias, en referencia a nuestro sector, tiene un montón de necesidades de inversión pendientes y muy necesarias. Desde las energéticas, buscando sustituir las tradicionales por las limpias, pasando por las inversiones para la renovación de nuestra oferta turística, centros comerciales, paseos, instalaciones, para dar mayor calidad a nuestra oferta. Nuestros transportes y conectividad interna y externa. Nuevos puertos deportivos, depuración de aguas, gestión adecuada de vertederos, etc.

Ideas necesarias hay infinitas, pero lo verdaderamente importante es que nuestras instituciones públicas trabajen para tener el máximo de proyectos finalistas que puedan acogerse a estos fondos y podamos realmente aprovecharnos de esta oportunidad única.

 

¿Qué retos de los que ha de hacer frente el sector en los próximos años considera más importantes?

El primero que tenemos ya encima es la gestión medio ambiental y la economía circular. Esto ya es presente y empieza a tener un valor importante en nuestras cuentas de explotación.

La normalización y control total de nuestros productos y servicios. Se nos debería exigir ser una industria auto responsable, con altos niveles de calidad.

La adaptación a las nuevas tendencias de construcción y la protección del medio ambiente nos exigirán el uso de materias primas novedosas para la fabricación de hormigones, así como la búsqueda de hormigones, no tanto de mayor resistencia, sino con prestaciones físico-químicas más específicas.

El sector del hormigón está en mejora continua siempre y es un actor principal en todas las obras que ha llevado a cabo el ser humano en su historia.

Carreteras más sostenibles con firmes de hormigón

El uso del hormigón en los firmes de carreteras comporta enormes beneficios para la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible, dos objetivos en los que ANEFHOP (Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado) viene trabajando en los últimos tiempos y que consideramos fundamentales para el sector.

En primer lugar, un beneficio importante de los firmes de hormigón es que contribuyen a un menor calentamiento global, reduciendo enormemente las emisiones de CO2 causadas por el transporte en carretera. La segunda razón tiene que ver con la mayor resiliencia al cambio climático. Las carreteras de hormigón muestran una mejor resistencia al cambio climático y a las condiciones meteorológicas extremas, por ejemplo, frente a las altas temperaturas. El tercer factor tiene que ver con que el hormigón es un material cien por cien circular, es decir, cien por cien reciclable. Finalmente, la cuarta ventaja se basa en la gestión sostenible del agua. El hormigón contribuye a una gestión más ecológica del ciclo del agua.

Sin embargo, no son solo las razones medioambientales y relacionadas con el desarrollo sostenible las que justifican el uso del hormigón en la construcción de carreteras y de grandes proyectos de infraestructuras. Hay que sumar otras ventajas fundamentales como son la mayor durabilidad, el menor mantenimiento y la mejora en la seguridad vial frente a otros materiales empleados en firmes.

La vida útil de un firme de hormigón supera los 40 años sin apenas mantenimiento, lo que supone un ahorro muy importante en los costes de conservación. Al haber menos obras, mejora la capacidad de la vía y disminuyen los atascos y por tanto el consumo de combustible. La utilización del hormigón en carreteras y autovías evita problemas habituales que presentan otro tipo de firmes, como son las grietas en el asfalto, la escasa iluminación o los baches y desniveles. Esta disminución redunda en una mayor seguridad y menores daños en los vehículos por esta clase de desperfectos. Circular por carreteras con buena regularidad, mejora el confort de conducción y reduce el consumo de combustible. Además, el color claro del hormigón refleja mejor la luz, lo que contrarresta el calentamiento global.

El empleo de hormigón en la capa de base y en la de rodadura mejora la capacidad resistente de la vía, reduciendo el desgaste y la deformación. Esto supone grandes beneficios en términos de seguridad vial y disminución de la siniestralidad, ya que reduce el riesgo de ‘aquaplaning’, al no producirse acumulaciones de agua en la vía. La rugosidad del hormigón favorece el rozamiento transversal, mejorando la adherencia de las ruedas al firme.

Aunque sabemos que el coste de construcción de este tipo de pavimentos es más elevado que si se emplean mezclas bituminosas, el coste a largo plazo del proyecto es menor. Los pavimentos de hormigón tienen una vida útil mucho mayor que los de asfalto, que no va más allá de los 15 años. Además, el desarrollo local se ve favorecido, dado que la producción del hormigón se realiza en las proximidades de cada obra con materias primas locales.

En este sentido, ANEFHOP hemos elaborado una infografía informativa junto con la Asociación Europea de Pavimentos de Hormigón (Eupave), con la que queremos transmitir las ventajas que tiene la utilización del hormigón en la construcción de grandes infraestructuras.

 

Pablo Gómez Escribano, delegado de la zona centro de ANEFHOP

 

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La calidad y la competitividad en el sector del hormigón, claves para ANEFHOP en la zona sur

La delegación sur de ANEFHOP, que integra a las comunidades de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla y representa a 79 empresas fabricantes de hormigón con 179 centros de producción, se enfrenta en estos momentos a dos importantes cambios para nuestro sector. Por un lado, el inminente nuevo Código Estructural, que hace que dispongamos de una nueva norma de referencia que nos aplica en nuestra industria. Por otro lado, el Real Decreto 163/2019, que nos obliga a certificar nuestro control de producción si queremos seguir con nuestra actividad a partir del 1 de abril de 2021. Esta legislación es, sin duda, el cambio más importante al que se han tenido que enfrentar nuestras empresas en las últimas décadas, y supondrá un salto cualitativo en aseguramiento de calidad para nuestros clientes y mayor competitividad.

Y todo esto debemos afrontarlo en un momento complicado, que nos afecta a todos, como es la crisis económica derivada de la pandemia mundial que estamos sufriendo, con producciones relativamente bajas y que nos hacen ver un futuro poco halagüeño. Es en este entorno de dificultades cuando se hace más necesaria la labor y actividad que viene desplegando Anefhop con todo su potencial.

Los agentes involucrados en estos cambios legislativos de gran valor para nuestro sector como las Administraciones Regionales, certificadoras, laboratorios y demás organismos hacen que tengamos que trabajar con ellos coordinando la implantación y control de estas nuevas obligaciones.

Así por ejemplo, ayudados por nuestros comités técnicos y de gestión, y aprovechando el acercamiento con la Administración, hemos sido pioneros en la redacción del primer documento técnico para laborantes llamado “Manual de Control de Calidad de los Ensayos de Hormigón”, editado en colaboración con la Asociación de Laboratorios de la Construcción de Andalucía y con la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía. Este informe servirá de referencia al personal laborante y técnico a la hora de controlar los distintos hormigones fabricados.

Este trabajo desarrollado por vez primera en Andalucía se va a poner ahora en marcha en Extremadura a través de la Dirección General de Arquitectura y Vivienda y entendemos que en breve plazo dispondremos de él en esa comunidad.

Además, nuestro distintivo Hormigón Expert basado en los tres pilares fundamentales como son la calidad, la prevención de riesgos laborales y el medio ambiente es el alma de nuestra asociación a día de hoy. Es requisito indispensable que la empresa asociada alcance los objetivos de sostenibilidad que nos hemos auto-impuesto en este proceso de excelencia que pretendemos alcanzar. Este distintivo nos diferencia del resto de plantas del sector y apuesta directamente por una fabricación más sostenible, mejorando la producción y reduciendo los costes. Estamos muy orgullosos de la labor desarrollada por los asociados en este campo en los últimos años y que está dando sus frutos en la actualidad.

Esperamos que las diferentes administraciones españolas se hagan eco de estas transformaciones que estamos liderando y que se impulse la inversión pública en este ámbito para, de esta manera, dejar nuestras posiciones a la cola en proyectos de sostenibilidad industrial en Europa.

Asimismo, y con todos los condicionantes que nos marca el estado de alarma, estamos trabajando para conseguir que la Administración extremeña normalice la situación de las ITV en dicha región. En este sentido, vamos a presentar en los próximos días ante la Consejería de Movilidad, Transporte y Vivienda de esa comunidad un escrito para su aclaración.

Pero, además de todas las acciones que se están llevando a cabo con las administraciones públicas, debemos resaltar aquí otras actividades que nos hacen estar siempre al lado de nuestros asociados, haciendo crecer la organización y a sus integrantes como son la firma de convenios, la resolución de incidentes de calidad, las reuniones de nuestros comités o los cursos de formación e informes técnicos. Todo ello da sentido a la labor de Anefhop en la delegación sur, especialmente ahora en un escenario de crisis, con producciones bajas y con una situación económica tan preocupante.

Fernando José Gómez Pajuelo, responsable de la delegación sur de ANEFHOP

 

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Entrevista a Javier Mota, presidente del Comité de Prevención de Riesgos Laborales de ANEFHOP

  1. Para empezar, háblenos sobre la labor que realiza el Comité de Prevención de Riesgos Laborales en una asociación como ANEFHOP.

En el comité estamos orientados a apoyar a nuestros asociados en materia de Prevención de Riesgos Laborales. Damos asesoramiento acerca de cómo la normativa de PRL debe de implantarse en nuestra actividad, buscamos extender las mejores prácticas del sector en materia de Seguridad y Salud, analizamos los datos de siniestralidad para orientar la actividad preventiva de nuestros asociados a las principales áreas de mejora que detectamos. Y por supuesto, buscamos reforzar la Cultura de Seguridad de nuestra industria, como un valor que pueda ser apreciado por todos los protagonistas de nuestro sector.

 

  1. ¿En qué consiste la guía PRL para las plantas de hormigón que se ha actualizado recientemente?

Es una recopilación actualizada de requisitos en materia de PRL junto con una serie de prácticas que facilitan y explican cómo implantar estos requerimientos de forma práctica. En el comité entendemos que es una recopilación muy útil debido a la complejidad que supone esta materia en muchas ocasiones.

 

  1. Los datos vinculados a la siniestralidad laboral en el sector en 2019 no han mejorado con respecto al año anterior. Incluso, se ha percibido un empeoramiento de la gravedad de los accidentes registrados. ¿A qué cree que se debe?

A la vista de las estadísticas, los años 2018 y 2019 han sido muy similares, con un Índice de Frecuencia en torno a 20 accidentes con baja por millón de horas trabajadas. El índice de gravedad es cierto que presenta una peor evolución, aunque tampoco un crecimiento muy grande, y si miramos en los tipos de accidentes podemos encontrar una posible explicación ya que hemos crecido en los tipos más graves como pueden ser las caídas a distinto nivel (un 16% en 2019 vs un 5% en 2018). En resumen, vemos un comportamiento bastante plano y con un amplio margen de mejora, ya que este nivel de Índice de Frecuencia, 20, está muy por encima de otros sectores muy próximos a nosotros como el de áridos y el cementero aunque con evidentes diferencias estructurales.

 

  1. ¿Cuál es la radiografía tipo de los accidentes más frecuentes?

Como he comentado anteriormente, las caídas a distinto nivel han presentado un incremento importante, aunque los sobreesfuerzos continúan siendo la forma más habitual de accidentarse. En cuanto a las lesiones más habituales son torceduras, esguinces y distensiones (37%), que están muy en relación con la parte del cuerpo lesionada, con un 64% en miembros superiores e inferiores. En cuanto a la persona lesionada obtenemos el siguiente perfil: Conductor de más de 3 años de experiencia y el accidente se produce en la planta. Hay que señalar que el puesto de conductor, que ya destacaba en 2018, aumenta en siniestralidad, pasando de un 55% de los accidentes registrados a un 73% en 2019. Sin duda, este colectivo debe de ser nuestra prioridad en las actuaciones en prevención.

 

  1. ¿Cuáles son los principales retos en materia de prevención de riesgos laborales a los que se enfrentan los fabricantes de hormigón?

En el contexto de la actual pandemia, hablar de retos es complicado.

El principal reto de hoy es continuar con la actividad de construcción, a pesar de este entorno económico tan complicado y en este sentido, tener implantadas todas las medidas de seguridad para prevenir los contagios es fundamental: distancias de seguridad, EPIs adecuados, protecciones colectivas, medidas higiénicas, concienciación de nuestros empleados y sus familias, etc.

Además de este asunto que es imperativo, también debemos estar muy pendientes del desarrollo de la normativa en relación con la Sílice Cristalina y cómo afecta a nuestra industria.

Por otro lado, y a la vista de los datos de siniestralidad, debemos estar especialmente preocupados por la seguridad de nuestros conductores, ya sean empleados o colaboradores externos, y tanto en accidentes de tráfico como accidentes en las plantas o en los puntos de descarga.

 

  1. En estos momentos de crisis económica que vivimos por la COVID-19, ¿cuál es tu percepción sobre el sector?

Nuestro sector forma parte de uno elementos esenciales de la actividad económica de un país como es la construcción, por lo que tenemos que hacer todo lo posible para seguir operando. Para ello es indispensable que tengamos implantados los mejores procedimientos de seguridad en relación con COVID, para poder asegurar que nuestra industria es segura. Hoy por hoy, la seguridad es una condición necesaria para poder continuar nuestra actividad.

 

  1. ¿Hay muchos deberes por hacer en el ámbito de la prevención de riesgos laborales para los próximos años?

En PRL siempre hay que hacer mucho para poder evitar los accidentes. Solemos decir que la Seguridad no tiene memoria, y por mucho que te esfuerces un año, si no continúas con la actividad preventiva, los accidentes volverán. La Seguridad es “muy celosa” y si no le prestamos atención, inevitablemente empeoraremos nuestros resultados. Por esta razón, nunca se acaba el trabajo en PRL.

Debemos seguir con la planificación de actividades preventivas, estar pendientes de los nuevos requerimientos, analizando los datos de accidentalidad e inspeccionando y auditando nuestros procesos para establecer ciclos de mejora continua.

 

  1. Si nos comparamos con otros países europeos, ¿en qué situación se encuentra nuestro sector en relación con ellos?

No tengo datos a nivel sector en Europa, pero basándome en mi experiencia dentro de CEMEX, la empresa en la que trabajo, no tenemos grandes diferencias, sobre todo cuando hablamos de accidentalidad.

Los accidentes de conductores, especialmente los vuelcos de camiones hormigoneras, tanto en carretera como en obra, son una de las principales preocupaciones. Por ejemplo, la industria del hormigón en Francia está buscando soluciones para este problema ya que ha habido un gran aumento de vuelcos el año pasado. Además de insistir en la formación de conductores, también se están probando tecnologías aplicables a los camiones para evitar estos accidentes.

Por otro lado, también las lesiones en las manos, así como las caídas al mismo nivel (tropiezos, resbalones, caídas) son tipos de accidentes frecuentes.

 

  1. Aunque siempre es complicado hablar de futuro, ¿qué retos más significativos tienen el sector y la asociación por delante?

Creo que el principal reto que tiene el sector, en términos de Salud y Seguridad, hoy en día es alcanzar un nivel de excelencia en las medidas de protección contra el COVID, de forma que podamos mostrarnos como una actividad segura y necesaria para la economía, que sirva de palanca para superar la crisis económica asociada a la pandemia.

Por otro lado, el reto es bajar sustancialmente estos 20 accidentes por millón de horas trabajadas y esto requiere un gran compromiso de todos los asociados, reforzando la Cultura de Seguridad y destacando el valor de la salud y la seguridad de todos los que trabajamos en el sector, más allá del mero cumplimiento de los requisitos legales.