Entrevista a Celia Martínez, Presidenta Comité de Gestión de Aragón

Entrevista a Celia Martínez, presidenta del Comité de Gestión de Aragón.

Como presidenta del Comité de Gestión de Aragón, ¿podría contarnos brevemente cómo es la situación del sector del hormigón en la región? ¿Cuáles son sus grandes preocupaciones?

Según las informaciones que recojo de nuestros asociados, el primer semestre del año en Aragón ha tenido un crecimiento moderado respecto al año anterior, y por debajo de la mayoría de las regiones de España. La previsión de cara al final de este año, parece que es de bajada respecto al año 2018, esperemos que moderada. En parte motivada porque las grandes obras (parques eólicos e infraestructuras de carreteras) están terminando, y en parte por el retraso de nuevas obras, motivado por la incertidumbre e inestabilidad política que tenemos en España, el panorama no es muy halagüeño de momento.

Respecto a las preocupaciones del sector, en mi opinión destacaría la necesidad de una cierta continuidad en el volumen de trabajo. Que se favorezcan iniciativas de inversión para que los industriales del hormigón puedan mantenerse activos. Esto ayudaría a algo tan importante como es el dignificar poco a poco nuestro sector, (que también depende de nosotros mismos), con una mayor profesionalización del sector día a día. Es importante el trabajo que se hace desde ANEFHOP en este sentido.

Otra preocupación reiterada en el tiempo, en la cual creo que la Administración en general puede hacer mucho al respecto, es la lucha contra la competencia desleal, contra el intrusismo. Por ejemplo, ahora con el nuevo RD de Control de producción de los hormigones fabricados en central que ha entrado en vigor este año, se nos va a exigir un certificado por un organismo certificador autorizado por ENAC. Si es así, y se nos exige de verdad a todos, se evitaría mucho intrusismo. La Administración debe ser la primera en exigir y contratar en sus obras siempre con los que son profesionales y cumplen la normativa vigente en cada momento.

Entre los momentos más difíciles que ha atravesado el sector destaca, sin ninguna duda, la crisis en 2007. ¿Cómo ha afectado al sector (organización de las empresas, tejido empresarial, número de asociados…)?

La crisis afectó de forma muy general en España a todos los sectores. A nuestro sector, con el boom inmobiliario que habíamos tenido, nos empezó a afectar de forma importante a partir del año 2007. Supuso un antes y un después muy claro para nuestro sector. Es posible que jamás se alcancen de nuevo los volúmenes de esos años. En concreto, la crisis en Zaragoza fue mucho más acusada, pues coincidió la crisis general del sector con la finalización récord de todas las obras necesarias para la realización de la Expo 2008. Cuando ésta pasó, de repente el volumen de trabajo bajó a niveles mínimos. En el resto de Aragón la afección incidencia de la crisis fue parecida a otras zonas de España.

Parece que el tejido empresarial en cuanto a número de empresas en activo no ha descendido mucho, pero sí el número de plantas con las que operaba cada empresa. Por supuesto el número de asociados se resintió, y en mi opinión fue un retroceso, o por lo menos una ralentización en los objetivos de dignificación y profesionalización del sector.

Actualmente, ¿podría afirmar que la situación del sector es estable en Aragón?

No. Ni en Aragón ni en el resto de las C.C.A.A. El sector del hormigón es muy fluctuante y soporta de forma inmediata los grandes cambios que se sufren a nivel nacional e internacional. Por ejemplo, nuestro sector depende mucho de la inversión pública; luego es obvio el impacto que en la estabilidad del sector tiene de la situación actual de no gobierno en España.

Usted es una persona muy activa, participa en la asociación a nivel regional y también en la Conferencia de Presidentes, ¿Cuál cree que es la importancia de la existencia de Anefhop para el sector, a nivel nacional y a nivel regional?

Para mí la importancia de ANEFHOP es innegable, y de hecho es una asociación muy consolidada. El pasado año cumplió 50 años de existencia. Parece claro que cada uno de nosotros solo no va a ningún lado, necesitamos una asociación que nos represente y que trabaje con profesionalidad y modernización como lo hace ANEFHOP.

Una asociación que representa a tantas empresas del sector, tiene como primer objetivo unificar su voz y darle su presencia en el panorama nacional e internacional. Es crítico su trabajo por analizar las necesidades de sus socios y saber darles respuesta, ser un interlocutor único, representando a muchas empresas ante las Administraciones u otros organismos. ANEFHOP dispone de un personal muy cualificado, dignificando y trabajando día a día por nuestras empresas. Su organización por zonas y a nivel nacional lo considero adecuado para acercar la asociación a cada asociado, manteniendo a la vez una voz única a nivel nacional.

Pese a la existencia de leyes contra la competencia desleal, seguimos encontrando casos en los que se abren plantas sin las pertinentes licencias. ¿Es esta una problemática frecuente en su región?

En nuestra región existe esta problemática. Ya he dicho antes que es una de las preocupaciones de nuestro sector, quizás en Aragón hay menos casos que en otras zonas de España, pero sí, nuestra asociación lucha día a día contra ello. Quizás lo más problemático, es la multitud de administraciones que intervienen en la legalización de una planta y normalmente cada una actúa de forma separada y diferente, no hay unos criterios únicos para todas las administraciones en la forma de actuar y esto nos perjudica en la defensa de nuestros intereses contra las instalaciones ilegales. Por otra parte, no hay un control eficiente de las plantas de hormigón instaladas. Y, sobre todo, no hay una eficaz disciplina urbanística y medioambiental que reaccione ágilmente contra el infractor.

Con respecto a los elevados plazos de pago, otro de los problemas a los que se enfrenta el sector del hormigón, ¿qué medidas se están poniendo en marcha en su región? ¿Es suficiente la actuación que se lleva a cabo o haría falta una mayor implicación de la Administración Pública?

En este aspecto ANEFHOP trabaja a nivel nacional. Estamos muy bien informados de los medios a nuestro alcance, y de las reuniones con los responsables para que los plazos de pago  se mejoren y se cumplan. Estamos muy alejados de otros países europeos, si nos comparamos con nuestros vecinos franceses el plazo normal ronda los 60 días, y además su Administración se implica en la lucha contra la morosidad. En eso, en España nos falta bastante camino por recorrer.

A su juicio, ¿qué otros retos plantea el sector en los próximos años? ¿Hay razones para el optimismo?

Pues los retos actuales son muchos y diversos: la profesionalización del sector, acercarnos a los estándares europeos, adaptarnos a la nueva normativa que va a entrar en vigor y que nos lleva a una profesionalización clara (cualquiera no puede ser un buen fabricante de hormigón). Los usos de nuestro producto son claros e incluso se están ampliando, es un sector en continua evolución en los tipos de hormigones y prestaciones para los que se solicita, luego es lógico pensar que es un sector en crecimiento. Lo importante sería una cierta estabilidad de la producción para conseguir avanzar de una manera más firme en todas estas ideas y en un asentamiento de las empresas.

Otro reto en el que trabaja ANEFHOP es la comunicación. Transmitir lo que se hace a nuestros asociados y también al exterior, visibilizar nuestro sector, su importancia, nuestro trabajo, acercarnos y colaborar con otros colectivos y sectores.

La formación por parte de todas las personas que intervienen en la fabricación y puesta del hormigón en obra es cada día más relevante. Esto es un reto que tenemos los asociados de ANEFHOP, que nos diferenciará cada día más del intrusismo y hará que se nos valore como profesionales especializados.

En mi opinión creo en este sector con optimismo, hay muchas cosas por hacer, además hay ideas y ganas, y pienso que con buen hacer, dedicación y paciencia se irán consiguiendo.

No es habitual encontrar una mujer en el mundo del hormigón. En función de su experiencia, ¿qué mensaje enviaría a otras mujeres para que deje de ser esto una excepción?

Bueno, desde luego este es un mundo de hombres o por lo menos ha sido un mundo de hombres. En el sector de la construcción y los servicios aledaños como éste es así, no hay más que acercarse a una obra; pero está situación, como en casi todos los sectores empresariales y en general en el mundo laboral, está cambiando día a día.

Nuestro sector quizás va más despacio que otros, pero hay ya muchas mujeres trabajando en las empresas de hormigón; yo creo que no es cuestión de animarlas, sino simplemente de darle tiempo al tiempo.

A mí es un mundo que me gusta mucho, a veces ingrato, como cualquier otro trabajo. Yo he tenido la oportunidad de trabajar en esto porque mi familia lo quiso así, e intento colaborar y aprender cada día un poco más. Existen muchas empresas familiares en el sector del hormigón y cada día trabajan más mujeres en ellas con un nivel de implicación y constancia notables, y muy necesarios para estar en puestos relevantes del sector.

“El Sello Expert es nuestro leitmotiv y lo que nos hace diferentes”

Entrevista a Carlos Raich, director general de Promsa, empresa del Grupo Cementos Molins, y presidente del Comité de Sostenibilidad.

¿Podría describirnos brevemente su experiencia en el mundo del hormigón y su ámbito de responsabilidad?

Inicié mi carrera profesional en el sector del hormigón en el año 1993, cuando me incorporé a Promsa, empresa del Grupo Cementos Molins, primero como Director Financiero, posteriormente como Gerente de Operaciones y, a partir del año 2008 como Director General, cargo que ocupo actualmente. Desde mayo de 2011, soy miembro de la Junta Directiva de Anefhop.

¿Cuáles fueron las razones que condujeron a los asociados a la creación de un Comité de Sostenibilidad en Anefhop?

El Comité de Sostenibilidad se constituyó en junio de 2011. Por aquellas fechas, el sector se hallaba inmerso en una profunda crisis, con caídas de mercado sobre el 20% anual, y estaba atravesando una crisis de reputación, por la imagen que tenía la sociedad de la construcción y, con ello, del hormigón.

Como revulsivo a esta difícil situación, se creó el Comité de Sostenibilidad, inicialmente bautizado como Comité de Dignificación del Sector, con el objetivo de dar un nuevo impulso de modernización de las instalaciones productivas y procedimientos, para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y de la sociedad en general. Así vimos la oportunidad de mejorar la imagen general del sector y de ayudar a los asociados a enfocar mejor la salida de la crisis.

El Comité de Sostenibilidad se ha convertido en uno de los grandes pilares de la Asociación. ¿Podría contarnos brevemente cuáles son las preocupaciones y los retos que presenta el sector? Y, en concreto, ¿qué actividades desarrolla el Comité de Sostenibilidad para darles respuesta?

Nuestra principal preocupación es consolidar nuestra estrategia de sostenibilidad y diferenciación a través del sello Hormigón Expert. Este distintivo garantiza que todo hormigón Expert cumple los requisitos de calidad, medio ambiente y prevención de riesgos laborales necesarios para ser un producto de calidad superior.

En estos momentos, en el Comité, estamos trabajando para aumentar la credibilidad externa de nuestra marca y para incorporar la flota de transporte a la certificación. Cuestión compleja que requerirá del esfuerzo de todos los asociados.

Hay que tener en cuenta que el transporte es uno de los elementos más representativos de nuestro trabajo para la sociedad, que refleja lo que hacemos y se convierte en nuestra imagen. Por lo tanto, tan importante como el propio hormigón que fabricamos y, por ello, tiene que ser igualmente controlado y certificado.

De cara a los próximos años, nuestro objetivo es anticiparnos a las futuras tendencias del mercado, para lo que estamos trabajando en la introducción de conceptos como Responsabilidad Social Corporativa (RSC), aspectos sociales y de Corporate Compliance, declaraciones ambientales de producto (DAPs), economía circular, etc.

Como comentaba anteriormente, una de las iniciativas del comité ha sido la creación del Sello Hormigón Expert ¿Qué opinión tiene al respecto? ¿Qué mensaje les enviaría a los asociados?

El sello Expert se ha convertido en el leitmotiv del Comité de Sostenibilidad desde que empezamos a implantarlo. Este distintivo es lo que nos diferencia respecto a otras empresas del sector y lo que une a todos los asociados de Anefhop. Es, además, lo que nos impulsa a seguir trabajando por la excelencia y la mejora del sector.

Nuestros asociados se han implicado enormemente en este proyecto, aunque les pediría que no bajen la guardia y que nos ayuden en la difusión de la marca. Todavía queda camino por recorrer y sería fantástico que nos ayudasen a comunicar el sello Expert a través de sus contactos con administraciones, con sus clientes y colegios profesionales y aumentando la utilización del logo EXPERT en todos los elementos de comunicación: camiones, facturas, ofertas, tarifas, etc.

¿Qué han tenido que hacer las empresas para adaptarse a las necesidades del sello?

Las empresas de nuestra asociación han realizado un importante esfuerzo, a lo largo de estos años, para adaptarse a los requerimientos del sello EXPERT y esto es de agradecer, teniendo en cuenta la difícil situación de crisis económica vivida. Ha supuesto un esfuerzo inversor para adaptar las instalaciones a los nuevos requerimientos, así como actualizar y modernizar los procedimientos operativos.

¿Cree que la imagen del sector ha mejorado tras la implantación del Sello Expert?

Mi opinión es que sí. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, nuestras instalaciones se han modernizado, son más eficientes y respetuosas con el medio ambiente. Por ejemplo, se han instalado filtros, balsas de decantación, sistemas de riego, etc.

Sin embargo, como ya hemos comentado, para seguir mejorando nuestra imagen, debemos actuar en la flota de transporte, ya que es la parte más visible de nuestro negocio. Y, en este punto, debemos hacerlo con celeridad, porque tenemos recorrido de mejora.

¿Qué iniciativas se están llevando a cabo para consolidar el valor del sello Expert?

Recientemente hemos contratado una certificadora externa, de reconocido prestigio, para que valide nuestros procedimientos y audite el sistema de gestión. Creemos que, con esta iniciativa, el sello EXPERT tendrá más fuerza y reconocimiento frente a terceros.

Además, la asociación trabaja con una agencia de comunicación para promover la difusión de las actividades de la asociación y del sello EXPERT.

Desde el pasado año se están produciendo novedades normativas como la instrucción técnica para el control de producción o el nuevo código estructural. ¿Qué pueden suponer estos cambios para el Comité que usted preside? ¿En su opinión, ayudarán al sector o serán un freno?

Algunos de los aspectos destacados de las nuevas normativas ya están recogidos en el sello Expert de Anefhop. Lo que supone una ventaja que tendrán todos nuestros asociados para adaptarse con mayor facilidad a las normativas. No obstante, en el momento de su entrada en vigor, tendremos que realizar una actualización de los requerimientos de nuestro sello.

En mi opinión, los nuevos cambios normativos van a ser positivos para el sector. Uno de los aspectos más relevantes es el nuevo Real Decreto de control de producción, que establece un mayor control regulatorio por parte del Ministerio de Industria, lo que  podría reducir la competencia desleal.

Además, el nuevo Código Estructural introduce algunos cambios en la designación de ambientes y consistencias, conforme a la norma europea EN-206, también introduce mejoras en los criterios de aceptación o rechazo de los hormigones, de conservación de las probetas en obra y recomendaciones para la utilización de consistencias fluidas para determinados tipos de puesta en obra.

También es de especial relevancia el proyecto de nuevo reglamento de los DOR, que los hace más orientados a la realidad del sector.

En definitiva, desde el Comité de Sostenibilidad vemos que las actuaciones que iniciamos hace ya 8 años han colocado a nuestros asociados en una posición mejor respecto a las nuevas normativas, tanto si comparamos con la situación de partida como con otras empresas no asociadas que no han seguido esta misma línea. En los próximos años, con las normativas que están entrando en vigor, las diferencias serán aún más notables.

¿Quién controla al controlador?

Madrid, viernes 22 de marzo de 2019 a las 13:00 horas, jornada para señalar en el calendario del sector del hormigón. Se aprueba en Consejo de Ministros el Real Decreto 163/2019 por el que se ratifica la Instrucción Técnica para la realización del control de producción de los hormigones fabricados en central, un cambio normativo que reconocía, por fin, la necesidad de implantar políticas de calidad transparentes y que aportasen mayores garantías a clientes y usuarios. Y digo fecha para recordar porque esta nueva reglamentación, que sustituye a la Orden Ministerial 21/11/2001, se venía reclamando años atrás.

En todo foro de construcción, ya sea con el hormigón u otro material como protagonista, la importancia de los laboratorios de hormigón y el control que realizan éstos sobre la producción, sin importar el lugar donde se produzca, es objeto de debate permanente, pues es un elemento clave para el control de la calidad de los suministros de las plantas de hormigón.

En España, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea donde el control de producción goza de absoluta fiabilidad, las sucesivas instrucciones basan el control del hormigón en la recepción en las obras. El nuevo Real Decreto 163/2019 es un paso necesario para acercarnos a la situación de la mayor parte de los países europeos, donde el control se extiende a la fabricación en central.

El Real Decreto 163/2019, que entra en vigor el 1 de julio de 2019 (prorrogándose la exigencia de certificación externa de su cumplimiento hasta el 1 de abril de 2021 debido a la inexistencia inicial de infraestructura para dicha certificación externa), resuelve el vacío existente hasta la fecha.

Esta normativa introduce la supervisión periódica de su cumplimiento por organismos de control externos a la planta. Esto supondrá que cada planta tendrá que estar certificada por el organismo de control correspondiente para poder suministrar hormigón. Esta supervisión afecta también al control de producción que realiza el propio fabricante, al que el Real Decreto 163/2019 obliga a definir unos objetivos de calidad que garanticen el cumplimiento de los criterios de aceptación del control de recepción que se realiza al hormigón cuando llega a las obras.

A día de hoy, la toma de muestras y los ensayos de hormigón fresco, procesos necesarios para el control de producción, están totalmente normalizados. Sin embargo, se producen una serie de incidencias que afectan negativamente a su fiabilidad debido, principalmente, a las características propias del hormigón fresco, que hacen difícil mantener las condiciones de ensayo de la normativa reguladora. Esta dificultad se incrementa cuando la toma de muestras y el transcurso de las primeras horas de conservación se realiza en las obras, ya que en éstas no se suele disponer, en el control de recepción, de medios suficientes para cumplir con los condicionantes de las normativas de ensayo.

Este es un hecho ampliamente contrastado, ya que en el 80% de las ocasiones en que el control de recepción ha levantado la alarma sobre una posible baja de calidad del hormigón se ha comprobado, posteriormente, con la extracción y ensayo de probetas testigo, que el hormigón cumplía con la calidad exigida.

Del mismo modo, lo demuestran, año tras año, los resultados del Ensayo Inter Laboratorios (EILA), que provocan unas discrepancias muy altas que, si bien para las conclusiones del EILA pueden aparecer como datos atípicos de la muestra, en el ámbito profesional hubieran resultado una reclamación de cliente, una falta de pago e incluso una posible demolición.

Esto se debe a que, en el control de recepción, el laboratorio tiene, demasiadas ocasiones, como única motivación la obtención de un resultado para trasladárselo a su cliente, dejando de lado la responsabilidad en cuanto a si ese resultado es representativo o no del hormigón del que se han obtenido las muestras.

Los motivos de la problemática descrita pueden ser muy variados. Por un lado, una falta de concienciación de los laborantes sobre la trascendencia del trabajo que realizan, que se traduce en una falta de formación reglada. Por otro lado, las condiciones en las que estos profesionales realizan su trabajo, donde en muchas ocasiones no hay lugares adecuados en la obra para realizar correctamente la toma de muestras y confección de probetas o, incluso, la inexistencia de locales para mantener las probetas durante las primeras horas en las condiciones que indica la normativa. También, la falta de profesionalidad de los laborantes en la ejecución de ensayos conforme a las correspondientes normas UNE.

Sin embargo, el control de producción se lleva a cabo por laborantes (propios o subcontratados) que la empresa productora se preocupa de concienciarlos sobre la trascendencia de su trabajo y la necesidad de realizar los ensayos conforme a la norma. Asimismo, la empresa productora se preocupa de que las primeras horas de conservación en obra cumplan las condiciones exigidas y que los ensayos se realicen conforme las correspondientes Normas UNE. En el control de producción prima el interés de la empresa en conocer las características reales de su producto para tomar decisiones en función de esos resultados y de las características de las materias primas utilizadas.

Esperamos que la certificación, que conlleva la entrada en vigor del Real Decreto 163, otorgue una mayor credibilidad y fiabilidad a los datos del control de producción de los fabricantes de hormigón y que, con el tiempo, nos conduzca a tener el mismo reconocimiento que otros productos de la construcción, cuyas características declaradas por el fabricante no se ponen en duda.

Desde ANEFHOP, creemos necesaria la exigencia de formación y certificación habilitante para los laborantes con el objetivo de poner en valor la dificultad de la toma de muestras y ensayos, de las implicaciones que puede tener un fallo en el proceso, y por supuesto, de las repercusiones que puede tener para el fabricante de hormigón.

Como se puede ver, no es un tema sencillo, tampoco nuevo, y necesita de la toma de conciencia de todos para tomar las soluciones necesarias que nos permitan movernos con seguridad y fiabilidad con los resultados obtenidos.

Es por esto que desde ANEFHOP recalcamos la importancia de vigilar el proceso en su totalidad, para que las condiciones en las que se realizan las mediciones sean las más adecuadas, para que no se produzcan discrepancias entre la práctica y la teoría, siempre con el fin de obtener resultados válidos, tanto para fabricantes, laboratorios y usuarios. Porque el control de la calidad, y por ende la seguridad, de infraestructuras, edificios y viviendas es un tema de vital importancia, tanto social como sectorial, que no hay que descuidar.

Carlos Peraita

Director General de ANEFHOP

Publicado por Cemento Hormigón

“El siguiente paso es conseguir un sector más fuerte y unificado”

Entrevista a Nicolás Mayol, propietario de Auxiliar Ibérica y consejero más antiguo de la Junta Directiva de ANEFHOP.

¿Cuál fue su primera reunión de la Junta Directiva?

En mayo de 1992, ya han pasado 27 años de entonces.

¿Qué subrayaría de aquella reunión?

De aquella y de otras muchas más, lo poco que contábamos las empresas pequeñas. Nuestra representación era muy pequeña e históricamente eran los grupos grandes los que tenían más peso en las tomas de decisión.

Si echamos la vista atrás, desde que se incorporase a la Junta Directiva, ¿qué destacaría de la actividad de la Asociación en estos años?

ANEFHOP ha ido creciendo en todos los aspectos. No se han escatimado esfuerzos en facilitar al empresario del sector todo lo que iba siendo necesario e imprescindible para la industria. Además, siempre se ha hecho un gran esfuerzo por la comunicación y puesta al día de las cuestiones técnicas, jurídicas, fiscales y nuevas normativas, entre otras cosas.

Con motivo del 50 aniversario, Su Majestad el Rey Felipe VI recibió a la Junta Directiva de ANEFHOP en audiencia. ¿Cómo fue ese momento?

Fue emotivo que Su Majestad nos recibiese y reconociera el papel que hemos tenido en el desarrollo de la industria y del país. También reconozco que en sus preguntas y comentarios expresó su buen conocimiento e interés por nuestro sector, interesándose por los problemas a los que nos enfrentamos.

Los que asistimos con la experiencia de reuniones pasadas, recordamos con satisfacción y nostalgia las audiencias que tuvimos con su padre, el Rey D. Juan Carlos I.

En su opinión, ¿a qué retos y oportunidades se enfrenta el sector a medio plazo?

Hoy no basta con hacer un hormigón de resistencia adecuada, sino que es necesario tener un conocimiento global del sector y de aquellos ámbitos de incidencia en la construcción, como normativas, conocimientos técnicos, administrativos o financieros.

Creo que el siguiente paso es conseguir un sector más fuerte y unificado. La atomización que sufre la industria del hormigón hoy en día no es buena.

¿Qué ha supuesto para Auxiliar Ibérica asociarse a ANEFHOP?

Muchísimo. Para una empresa como Auxiliar Ibérica, de ámbito local, formar parte de ANEFHOP nos ha permitido adoptar una visión general y mucho más amplia en el entorno empresarial.

Otro de los puntos a resaltar es la tranquilidad de estar informados de los asuntos relacionados con nuestro sector y de las novedades que se produzcan, así como contar con el respaldo de la Asociación para defender los intereses generales de los asociados, si fuese necesario.

Como miembro de la Junta Directiva, y asociado, ¿qué espera de ANEFHOP en los próximos años?

La sociedad va avanzando a pasos agigantados. La tecnología evoluciona día a día y con ello los métodos de trabajo, las leyes, las directrices… y ANEFHOP tiene que ser capaz de seguir el ritmo para responder a los acontecimientos y circunstancias que nos vamos a encontrar en los años venideros.

Para finalizar, ¿qué mensaje mandaría a los asociados?

Es de gran importancia para nuestro sector el papel de una asociación. Por un lado, como ya se ha comentado antes, mantiene al día a los asociados en lo relacionado con novedades técnicas, administrativas y legales del hormigón, entre otras.

También dota de visibilidad a la industria ante las instituciones y en los distintos sectores de la industria nacional e internacional.

ANEFHOP, en estos más de 50 años, ha conseguido una presencia reconocida ante la Administración nacional, las comunidades autónomas y en los diferentes estamentos políticos. Gracias a nuestra presencia y ayuda en Suramérica, y junto con otras asociaciones relacionadas con nuestro sector en España y Europa, hemos conseguido elevar la voz y que se reconozca el hormigón.

Desde una perspectiva muy personal, en todos estos años he tenido la oportunidad de reunirme y escuchar opiniones muy diversas, llegando a la conclusión de que cualquier asociación debe buscar el interés general de los asociados otorgándoles voz en el sector.

“Calidad y compromiso, claves para el reconocimiento del hormigón”

Entrevista a José María Carrau, delegado territorial de ANEFHOP, desde 1987, y en estos momentos el técnico más antiguo de la Asociación. Hace 32 años empezó a trabajar como Delegado de la Asociación para Baleares, Comunidad Valenciana y Región de Murcia. Posteriormente, hubo una reorganización de la Asociación, en la que Baleares se incorporó a la Delegación de Barcelona, y se responsabilizó de Castilla La Mancha.

Como técnico más antiguo de la estructura de Anefhop, ¿Qué destacaría de su trabajo para la Asociación a lo largo de los años?

 Durante estos años de trabajo, los Comités de Gestión han ido marcando los objetivos a perseguir. En paralelo, he participado en las actividades que los sucesivos Directores Generales, por indicación de la Junta Directiva, me han confiado en el ámbito nacional de la actividad de la Asociación.

Entre ellas, cabe destacar la participación en los grupos de trabajo para la redacción de la Instrucción EHE-08 y del Código Estructural, de la Comisión Permanente del Hormigón. De igual manera, la redacción final del Decreto de Control de Producción; constitución y Secretaría del Comité de Medio Ambiente de ANEFHOP, y colaboración en las actividades del Comité Técnico Nacional de ANEFHOP.

Desde hace varios meses, también estoy prestando apoyo en las actividades de las Delegaciones de Andalucía y Extremadura, la secretaría del Comité Técnico Nacional, y otros temas de carácter técnico de ámbito nacional.

Desde su fundación en 1968, el número de empresas asociadas ha crecido y con ello la actividad de la Asociación. ¿Cómo ha evolucionado el trabajo para la Asociación?

 Como mencionaba anteriormente, mi labor consiste en desarrollar las líneas de interés que marcan, por un lado, los Comités de Gestión a nivel autonómico y, por otro, la Junta Directiva a nivel nacional, junto con el Director General. Todo ello, atendiendo a los asociados, con especial atención a las consultas técnicas y reclamaciones de calidad de los suministros. Ocasionalmente, estas últimas se llegan a dirimir en los tribunales, con la consiguiente dedicación que ello nos requiere.

En el ámbito autonómico, en un inicio, empezamos gestionando las denuncias a instalaciones ilegales, junto con la Asesoría Jurídica de ANEFHOP. Más tarde, empujamos el desarrollo y aplicación de las diferentes normativas del sector de la mano de las administraciones autonómicas para el desarrollo o aplicación de las diferentes normativas que afectan al sector.

Actualmente, si bien se mantienen las actividades anteriores, los diferentes Comités de Gestión coinciden en el objetivo común de conseguir el reconocimiento como sector profesional altamente cualificado. Con la certificación Hormigón Expert, las empresas asociadas han sentado las bases para poder intensificar su actividad de forma que todos los subsectores del ámbito de la construcción aprendan a valorar y reconocer el servicio de los fabricantes de hormigón.  Este reto solo se podrá conseguir si logramos una concienciación previa de todos los que trabajamos en este sector y nos involucramos desde todos los ámbitos.

El número de empresas asociadas ha ido variando a lo largo de los años, según el estado de la construcción. Sin embargo, la intensidad de la Asociación se ha mantenido, ya que los requerimientos de los asociados no han disminuido en las épocas de crisis.

Con respecto al proceso de descentralización. ¿Con qué objetivo se llevó a cabo? ¿Cómo fue percibido?

 Considero que el éxito de la Asociación responde al acierto de los representantes de las empresas que han participado en cada Junta Directiva y Comité de Gestión, dando respuesta a las inquietudes e intereses del sector.

Creo que la estructura territorial, que se adoptó a finales de los años 80, fue un acierto clave, pues ha dado cauce para atender los intereses de todos los asociados con una mayor sensibilidad y conocimiento de las circunstancias concretas de cada CCAA.

Entre los momentos más difíciles que ha atravesado ANEFHOP destaca la crisis en 2007. ¿Cómo se vivió internamente?

La crisis en el sector ha sido durísima. Ha afectado a todas las empresas del sector y, en consecuencia, también a la propia estructura de ANEFHOP. Sin embargo, la Asociación pese a las dificultades y a la merma de empresas asociadas, no sólo ha conseguido sobrevivir, sino que ha sabido aprovechar estos años para sentar las bases para un futuro mucho más sólido que el pasado.

Una de las grandes apuestas fue la creación del Sello Hormigón Expert como signo de excelencia y calidad de producto. ¿Qué nos puede contar al respecto?

Como señalaba antes, considero trascendental el impulso de HORMIGÓN EXPERT. Ha sido una iniciativa que fue recibida con cierto recelo por parte de algunas empresas asociadas. Sin embargo, con el tiempo, se ha demostrado como un acierto en la política empresarial del sector.

A día de hoy seguimos trabajando para mejorar aspectos del Sello que aún tienen recorrido, como aumentar la valoración de algunos puntos para que distingan más la actitud empresarial que los fallos o errores puntuales. Independientemente de esto, lo cierto es que la certificación Hormigón Expert es la respuesta adecuada para el reconocimiento sectorial que la industria está reclamando.

En primer lugar, es una inmejorable carta de presentación ante las distintas administraciones y, en segundo lugar, ha servido para que las empresas asociadas estén ya preparadas para la aplicación del Real Decreto 163/2019, que entrará en vigor el próximo 1 de julio.

Si conseguimos concienciar a todos los equipos de las empresas (gerentes, técnicos, comerciales, transportistas, etc..) de la trascendencia y significado del Sello Hormigón Expert, seremos capaces de que nuestro sector alcance el reconocimiento de los demás agentes que intervienen en la construcción. Para este objetivo contamos también con la implantación del Real Decreto 163/2019, por el que se aprueba la Instrucción Técnica para la realización del control de producción de los hormigones fabricados en central. Éste puede suponer un paso trascendente que aísle definitivamente algunas actitudes empresariales negativas que afectan al prestigio profesional de nuestro sector.

La Asociación cumplió el año pasado su 50 aniversario. ¿Cuántos años ha dedicado usted a Anefhop?

Este año he cumplido 32 años ininterrumpidos trabajando para ANEFHOP. Considero que el hecho de que una Asociación, con una composición tan heterogénea en lo que se refiere a intereses empresariales, haya cumplido 50 años indica el acierto de las sucesivas Juntas Directivas en aunar objetivos comunes y renunciar a algunos intereses particulares.

Desde esa sólida experiencia, ¿cómo imagina usted el futuro del hormigón? ¿y de la Asociación?

El hormigón es un material que, en esencia, ya se utilizaba en la época del imperio romano. Actualmente, además del desarrollo técnico y tecnológico como producto más comúnmente utilizado en las estructuras, está en permanente investigación el desarrollo de propiedades que le dotan de una mayor versatilidad y adaptación a las nuevas exigencias prestacionales y medioambientales; por tanto, entiendo que al hormigón todavía le queda mucho camino por recorrer.

Con respecto a ANEFHOP, creo que se ha sabido dotar de una estructura de personal totalmente implicada con los objetivos sectoriales y cuenta con un grupo de profesionales capaces que ya están tomando el relevo de los que les hemos precedido. Por todo ello, mientras existan empresarios inquietos con ganas de evolucionar profesionalmente, pienso que sabrán organizarse para que la Asociación les preste los servicios que requieran en cada momento.

Desde una perspectiva más personal, ¿podría contarnos algún asunto de su trabajo del que esté especialmente orgulloso?

El concepto de ‘orgullo’ siempre parece llevar aparejado cierto factor pretencioso del que intento huir siempre que puedo. Prefiero hablar de satisfacción del trabajo realizado y en este sentido, al igual que el resto de los compañeros que trabajamos para la Asociación, estoy convencido de que legítimamente nos sentimos satisfechos cuando comprobamos que nuestra dedicación profesional ha servido para mejorar o facilitar algún aspecto concreto de la vida empresarial de los asociados.

Sin obra pública, el hormigón no termina de fraguar

El sector del hormigón en España, considerado estratégico por su implicación económica, prevé cerrar el año 2018 con un crecimiento cercano al 10% en volumen de metros cúbicos vendidos. Este crecimiento significará encadenar el cuarto año consecutivo con datos positivos, después de que en 2015 aumentara un 2,2%, en 2016 un 0,3% y en 2017 un 15,9%. Pese a ser un dato positivo, no olvidemos que en el periodo 2007 a 2014 el mercado de hormigón se contrajo un 85%, por tanto, hablamos al fin y al cabo de una pequeña recuperación de la demanda. Para el año 2018 podríamos esperar un cierre cercano a los 20,5 MM de m³ (frente a los 97,8 MM de tope en 2006) y alrededor de los 21,7 MM para el 2019.

En este contexto al alza, la demanda de hormigón se ha sustentado fundamentalmente en la iniciativa privada, siendo la edificación, residencial y no residencial, el principal motor. Son Madrid, Valencia y Barcelona, capitales de provincias dónde se concentra el negocio, las que se han llevado la mitad del incremento total en 2017, y Cataluña ha sido la región que representa el mayor aumento con un incremento de 450 mil metros cúbicos respecto al año anterior.

En cuanto a la obra pública, factor clave para el crecimiento de la construcción, la situación no es tan alentadora. A la escasa licitación pública, que en 2017 representó 12.875 millones de euros o, lo que es lo mismo, la tercera parte del volumen de 2007, hay que sumar la casi inexistente ejecución, que convierte al sector público en el principal freno para el desarrollo. La falta de ejecución es una novedad si miramos las series de tiempo de licitación y ejecución de obra.

Esta falta de obra pública está siendo el principal obstáculo al que se enfrenta el sector del hormigón, y por ende la construcción, originada principalmente por la inestabilidad política que estamos viviendo. Esta incertidumbre podría asentar una tendencia decreciente, evidenciada en el descenso de la producción del 15,9% de 2017 al 10% de 2018, que provoque una desaceleración significativa en la producción.

Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop), tenemos el objetivo de impulsar el sector del hormigón para alcanzar una producción anual estable (conscientes de que será muy inferior a la de 2007), de manera que nos permita construir un escenario diferente al que tuvimos. Para ello, seguimos empujando nuestro plan de sostenibilidad que iniciamos, hace ya ocho años, mediante la creación del sello Hormigón Expert. Este distintivo, que sirve de certificación interna de las plantas productoras de hormigón, garantiza el cumplimiento de altos estándares de calidad, riesgos laborales y respeto al medio ambiente en aras de fortificar el sector y fomentar la competitividad de las empresas.

Pero esto no es suficiente. Es necesario poner en marcha un plan de acción que sirva de activación de la demanda, con medidas que estimulen la obra pública, mantengan la inversión privada y diversifiquen las aplicaciones del hormigón más allá de la edificación.

En Anefhop consideramos que el uso del hormigón como material de construcción de autopistas, carreteras, calles y aceras beneficia a todos. Al medio ambiente por la reducción de emisiones de CO2 como consecuencia del ahorro de combustible por parte de los vehículos, al conjunto de conductores por la consiguiente reducción del gasto en combustible, a la economía local porque, a diferencia de otros materiales, el hormigón se fabrica en las proximidades de la obra y a la economía nacional por la reducción del gasto en mantenimiento de vías y carreteras, partida significativa de los presupuestos en infraestructuras viarias.

Teniendo en cuenta todos los factores externos al sector y que no dependen directamente de nosotros, pero que son claves para nuestro desarrollo, es difícil aventurar la senda de futuro.  Si nos comparamos con otros mercados de nuestro entorno, podemos buscar una referencia de dónde deberíamos situarnos para tener un sector con buena salud. Marcar como objetivo referencias del pasado, donde se llegaron a superar los dos metros cúbicos por habitante, no es realista ni lo que pretende esta patronal. En Europa, según datos de la Organización Europea de Hormigón Prefabricado (por sus siglas en inglés ERMCO), la media se sitúa en 0,7 metros cúbicos, pero, dada la necesidad de infraestructuras y de mantenimiento de las mismas, pensamos que un objetivo lógico en España sería de un metro cúbico por persona y año. Esto nos llevaría a cifras próximas a los 45 millones de metros cúbicos, un 137% más de la producción actual, obligándonos a crecer un 15% durante los próximos 6 años para alcanzarlo.

Con una capacidad de producción instalada que multiplica casi por 5 la demanda a nivel nacional es lógico pensar que deberían tener una posición preferente aquellas plantas que más sostenibles sean, penalizando aquellas que no cumplan con unos mínimos requisitos. No hablamos sólo del sello Expert, la propia Administración debe ser más exigente con las empresas que compran hormigón, no permitiendo la competencia desleal de aquellas que no cumplen, en detrimento de las empresas que se preocupan de cuidar sus productos, la seguridad de los trabajadores, el medioambiente y cumplir con la legalidad. Hoy en día, esta competencia desleal está muy presente.

En resumen, la dinamización del sector del hormigón sólo puede verse acometida mediante una labor conjunta de la Administración Estatal, la Administración Autonómica, las empresas y las organizaciones que formamos parte del sector. Es por esto que desde Anefhop, esperamos que los responsables de los departamentos de obra pública sean capaces de apreciar tanto la importancia que este sector tiene para la economía española como el potencial de desarrollo que presentan las nuevas aplicaciones del hormigón.

“Pequeñas, medianas y grandes empresas, todas tienen la misma importancia”

Entrevista a Vidal Medié Santiago, Presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Hormigón Preparado y director regional de LafargeHolcim, empresa asociada de ANEFHOP. Asumió la Presidencia en 2017, tras ser elegido por la Junta Directiva, y entre sus principales retos destaca “reorganizar la estructura de la Asociación con el objetivo de conseguir mejorar la atención y el servicio al asociado”.

 ¿Cuáles son las principales actuaciones a desarrollar desde la Presidencia de ANEFHOP?

La Presidencia de ANEFHOP tiene como función fundamental representar a la Junta Directiva de la Asociación, que es el principal órgano de gestión en todos los acontecimientos internos, como Asambleas Generales o Conferencia de Presidentes Territoriales. También se ocupa de la supervisión de la gestión de nuestra Dirección General y eventos externos, como pueden ser las relaciones con la Administración (Ministerios de Industria y Fomento) y la participación en otras asociaciones de las que ANEFHOP es miembro.

Por otra parte, es labor de la Presidencia abanderar a nuestra Asociación como principal referente del sector de los fabricantes de hormigón preparado en nuestro país, así como transmitir que ANEFHOP representa a las mejores empresas del sector, todas ellas con un elevado grado de responsabilidad y profesionalidad basado en tres pilares fundamentales: máxima calidad del producto fabricado, máximo respeto del medioambiente durante el proceso de fabricación y en nuestras instalaciones y máxima implicación en velar por la seguridad de nuestros trabajadores.

Estos pilares son la base de nuestra certificación de Hormigón Expert, que todos nuestros asociados tienen como elemento diferenciador.

Desde que asumió la Presidencia en 2017, ¿cuáles han sido los retos más importantes?

Primero, reorganizar la estructura de la Asociación con el objetivo de conseguir mejorar la atención y el servicio al asociado, transmitiendo que esta trabaja para representar a todos ellos por igual. Pequeñas, medianas y grandes empresas tienen la misma importancia, la Asociación es de todos sus asociados.

El segundo reto fue la Asamblea General celebrada en octubre de 2018, en la que se plasmó el cambio de tendencia de la gestión de la Asociación después de un periodo de transición de cinco meses en el que se incorporó y se presentó nuestro nuevo director general, D. Carlos Peraita.

El tercer reto fue la Audiencia con Su Majestad el Rey motivada por la celebración de nuestro 50 Aniversario, donde le pudimos exponer todas nuestras inquietudes sectoriales. Fue sin duda un acto muy emotivo y cordial.

Y el cuarto reto, que sin duda ha marcado el final de una tendencia digamos negativa o de cierta inestabilidad asociativa después de muchos años, fue la celebración del 50 Aniversario de nuestra asociación, en septiembre del año pasado. En mi opinión, esta cita ha permitido que los asociados recuperemos en gran medida la ilusión de permanencia a esta organización.

La situación económica de la producción de hormigón es muy compleja. Sin embargo, con las nuevas previsiones de inversión de Fomento, se empiezan a ver atisbos de mejoría. ¿Cómo se percibe esto desde ANEFHOP?

En respuesta a esta pregunta, lamento no ser demasiado optimista al respecto. Llevamos demasiados años esperando que los Gobiernos de este país cumplan sus previsiones de inversión y hasta la fecha todo ha quedado en buenas intenciones, pero ninguna realidad.

Sí que es cierto que, durante unos años de manifiesta inestabilidad política, las inversiones del Ministerio de Fomento han estado en un segundo plano de las decisiones a tomar por el Gobierno de la Nación. No se ha tenido en cuenta que el retorno de la inversión en obra pública es altísimo, dinamiza la economía y, por consiguiente, genera empleo.

 Actualmente, ¿se puede afirmar que la situación del mercado es estable?

El mercado en este momento se mantiene exclusivamente por la inversión privada, basada en obra de edificación residencial y de oficinas, pero lamentablemente este crecimiento solo se está consolidando en las grandes ciudades de este país: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, etc. Nos falta la inversión pública en edificación y obra civil para llegar a tener una estabilidad acorde a las necesidades del sector.

Pese a la existencia de una ley contra la competencia desleal, ¿qué acciones se llevan a cabo para luchar contra esta competencia desleal? ¿Está la Administración Pública suficientemente concienciada?

Anefhop viene abanderando desde 2011 un proceso de dignificación del sector para mostrar que representamos a un grupo de ámbito industrial, sostenible, responsable y profesional, que trabajamos con los más altos estándares de calidad, que somos respetuosos con el medioambiente y que velamos por la seguridad de nuestro mayor activo, que son nuestros trabajadores. Por este motivo, nos presentamos ante la Administración como un ejemplo de garantía de nuestro proceso de fabricación y de la calidad de nuestro producto acabado, frente a fabricantes que reiteradamente incumplen la legislación establecida: laboral, medioambiental, normativa de producto, etc.

Las administraciones públicas de este país son tantas que en muchos casos convierten al sistema en muy complejo. Por ejemplo, la administración central (entiéndase Ministerio de Fomento y Ministerio de Industria, etc) está totalmente concienciada en el cumplimiento de la Ley (códigos estructurales, reales decretos de control de producción, leyes medioambientales, etc). El problema es que no todas las administraciones correlativas en la cadena organizativa del país (administraciones autonómicas, municipales…) tienen el mismo rigor, llegando a crear un vacío de poder en la exigencia del cumplimiento de la lucha contra la competencia desleal que vive el sector.

Una de las vías de desarrollo para el sector es el fomento de nuevos usos para el hormigón, ¿podría comentarnos su opinión al respecto? ¿Cuáles son las aplicaciones que ofrecen más futuro?

El hormigón es y será unos de los principales productos utilizados en construcción, sus prestaciones están infravaloradas en muchos casos. La durabilidad, la resistencia y su escaso mantenimiento son sus principales cualidades. Hoy en día el hormigón ofrece una enorme variedad de tipos en función de las necesidades de los clientes: hormigones de alta resistencia, hormigones ligeros de baja densidad, hormigones de consistencia líquida para estructuras complejas, hormigones con árido reciclado, hormigones decorativos, etc.

Desde Anefhop estamos potenciando la utilización del hormigón para firmes de carreteras por su gran resistencia al desgaste y por su escaso mantenimiento. Estas características redundarían en un menor gasto de mantenimiento para este tipo de infraestructuras.

Si miramos hacia mercados internacionales, ¿hasta qué punto el hormigón está consolidado en el extranjero? ¿Existe mucha diferencia con respecto al mercado español?

En el resto del mundo, nuestro producto tiene una alta consolidación. En Europa, sin duda, es el principal producto utilizado en la construcción y en los países en vías de desarrollo su crecimiento es exponencial, ligado a la creación de nuevas infraestructuras.

Con respecto al mercado español, la mayor diferencia es que en este momento el ratio de consumo por habitante está muy por debajo del de otros países de la Unión Europea.

¿Qué otros retos se le plantean al sector para los próximos años?

El principal reto de Anefhop para los próximos años pasa por tener la mayor representatividad posible dentro del sector. En este momento representamos al 70% de los fabricantes de hormigón preparado y queremos seguir creciendo en número de asociados. Somos una asociación con unos elevados estándares de calidad y con la mayor autoexigencia en el cumplimiento de todas aquellas leyes relacionadas con nuestra actividad, pero no por ello somos excluyentes y estamos abiertos a la incorporación de cualquier empresa que cumpla con nuestras premisas, marcadas por nuestra certificación de Hormigón Expert: calidad, medioambiente y seguridad.

A cambio, la asociación aporta un enorme abanico de servicios: legal, calidad de producto, asistencia técnica, formación, etc, que redundan en beneficio del asociado.

Nuevos usos del hormigón, aplicación en aceras y carreteras

El hormigón es uno de los elementos más utilizados en la construcción. Esta mezcla de cemento, agua y áridos se ha convertido en la base de los procesos de construcción para grandes proyectos de infraestructuras, debido a su gran resistencia, estructura y capacidad de respuesta en cualquier condición ambiental, como la seguridad que presenta, frente a otros materiales, en el caso de incendio. Tanto es así que, desde la Asociación, apostamos por impulsar la prescripción del hormigón para usos, que vayan más allá de la construcción, como son los firmes de carreteras o las aceras.

Según la Asociación Española de la Carretera, uno de cada trece kilómetros de la red viaria presenta daños que necesitan ser reparados en más del 50% de su superficie. Efectos en la seguridad vial, en el medio ambiente, ahorro de combustible… efectos que podrían verse reducidos con un planteamiento estratégico distinto: sustitución del asfalto por hormigón.

En Europa, es muy habitual encontrar todo tipo de carreteras, incluso aceras, construidas con este material. El hormigón es un material de fácil acceso, que se puede fabricar en la misma localidad donde se emplaza la obra, a diferencia de otros productos de importación. Además, y desde un punto de vista ecológico, los pavimentos de hormigón son los más respetuosos con el medio ambiente, porque supone una reducción de las emisiones de CO2 debido al ahorro de combustible por parte de los vehículos y a la reducción de energía necesaria para su fabricación.

En un artículo relacionado, The Concrete Initiative ya recogía estos beneficios, junto con el hecho de que la construcción en hormigón contribuye a la seguridad vial, ya que evita la propagación de incendios en los túneles. Apuntaba el medio que los servicios de bomberos recomiendan el uso de pavimentos de hormigón en túneles de carretera puesto que no se quema. Además, el hormigón también reduce el riesgo de aquaplaning debido a que no forman surcos por su mayor durabilidad.

En el caso de las aceras, y desde un punto de vista medioambiental, un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con la empresa Inèdit (spin off de la UAB), revela que los pavimentos de hormigón tienen una vida útil de 45 años, frente a los 15 que tienen los de asfalto, lo que influye directamente sobre la demanda de energía utilizada durante la producción, transporte, construcción y mantenimiento, y la emisión de gases de CO2. Los resultados de citado estudio indican que la durabilidad de cada diseño tiene un papel fundamental en reducir la demanda total de energía y emisiones de CO2 de las aceras, pudiendo alcanzar reducciones del impacto ambiental de más del 60% en todos los casos.

Desde una perspectiva estrictamente económica, destaca el ahorro que supondría a largo plazo en materias primas, transporte, energía y partidas presupuestarias. Por ello, y aunque suponga un mayor coste inicial, los firmes de hormigón son más duraderos, provocan un menos impacto ambiental y aumentan la seguridad vial, por lo que se convierten en una gran apuesta. Una solución a los 1.200 millones de euros que el Estado destina únicamente a la conservación de infraestructuras viarias.

Cemento, agua, áridos… y escasa obra pública

Casi un millón de resultados en Google y más de 6 millones de noticias relacionadas. El crecimiento económico es un tema que ocupa y preocupa a todos. Son numerosas las razones por las que el estado de la economía protagoniza titulares: generación de empleo, aumento del gasto o crecimiento en la demanda de bienes y servicios son algunos indicadores. Y en todos ellos, la construcción juega un papel clave.

Sin dejar de lado al PIB, indicador principal del estado de la economía y que se encuentra por debajo de los valores deseados, muchos son los expertos que acuden a los datos de obra nueva para indicar si se activan o no los mercados. Una mayor actividad constructora suele venir acompañada por un aumento de precios y una consiguiente sensación de mayor riqueza. Por lo tanto, no es de extrañar que los niveles de producción de hormigón, siendo éste uno de los materiales más utilizados en construcción, sea igualmente un indicador a tener en cuenta.

El sector del hormigón ha experimentado un crecimiento en 2017 del 15,9% en metros cúbicos vendidos (según los últimos datos estadísticos del sector). Esta cifra, que rompe con la tendencia de descensos que sufrimos desde que en 2007 estallara la crisis, encadena 3 años consecutivos de crecimiento. Sin embargo, éste podría ser el tercer y último año que arroja unos datos tan positivos, ya que las circunstancias que han provocado este crecimiento son insostenibles a corto y medio plazo.

En los últimos años, el aumento de la demanda en construcción (y por ende del hormigón) se debe fundamentalmente, al impulso de obra de edificación nueva por parte de la iniciativa privada, que se ha visto repartida de forma muy heterogénea a lo largo de la geografía nacional. Han sido las zonas más desarrolladas, desde el punto de vista del negocio, las que han despuntado con Madrid, Valencia y Barcelona representado la mitad del crecimiento total. Concentración justificada en estas localidades al ser la obra privada la que, principalmente, ha tirado del sector.

El consumo de hormigón en edificación continúa con el proceso de recuperación iniciado en 2015, donde la edificación residencial y no residencial han experimentado crecimiento; la obra civil, sin embargo, continúa estable en valores muy bajos. Respecto a la obra pública, la situación no es tan positiva como como nos gustaría. Tras la reducción de 2015 y el estancamiento de 2016, el año pasado la licitación de obra pública creció un 38 por ciento hasta los 12.875 millones de euros, (que no la ejecución que apenas creció) cifra que representa la tercera parte del volumen de 2007 o, lo que es igual, los mismos niveles de inversión de 1999.

En términos generales, se estima que la evolución, a lo largo de los últimos cinco ejercicios, apunta un relativo equilibrio entre la obra nueva y la rehabilitación, circunstancia que probablemente evidencia la debilidad de la demanda de nuevos proyectos. Además, la falta de fondos europeos, con los que se pudo contar en el pasado, está influyendo también en la inversión.

Teniendo en cuenta todos estos factores, podemos advertir que este fuerte crecimiento del 15,9 por ciento, soportado por la iniciativa privada, está mostrando cierto agotamiento debido a la incertidumbre política nacional e internacional que estamos viviendo. En el primer semestre de 2018 el crecimiento anualizado ha pasado de ese 15,9 a un 13,2 por ciento y en clara tendencia decreciente. De seguir así, acabaremos el año con un crecimiento cercano al 10 por ciento, en lugar de al 16, y no podremos afirmar, de manera sólida, que el sector se recupera.

Es por ello que, solicitamos apoyos para que se incremente la inversión pública en obras de infraestructura, que son un dinamizador de la economía con un efecto multiplicador. Este incremento tiene que ser en forma de programas que permitan invertir en activos, y que tengan continuidad en el tiempo. Obras puntuales son balones de oxígeno, pero no producen el mismo efecto inversor y generador de empleo que un programa definido que permite repartir el esfuerzo inversor en el tiempo.

Asimismo, reclamamos un régimen sancionador para la Ley de Morosidad para que sea realmente efectiva. Aunque la Ley ha mejorado situaciones anteriores, no es suficientemente efectiva y aún sufrimos periodos de cobro muy elevados.

Escasez de inversión en obra pública e inestabilidad política prolongada son dos de las grandes problemáticas que sufre el sector del hormigón. Esperamos que los responsables de los departamentos de obra pública de la Administración estatal y autonómica sean capaces de apreciar tanto la importancia que este sector tiene para la economía española como los beneficios que conllevaría potenciar su utilización en todas estas infraestructuras.